Economía

Holanda, paraíso del pleno empleo

Una economía dinámica y un mercado laboral flexible demandan trabajo en abundancia. Por Isabel Ferrer, publicado en El País

Para empezar, unas cifras descarnadas sobre Holanda, el país del crecimiento imparable al que la crisis “destruyó su confianza en el mundo financiero”, según el informe parlamentario elaborado al respecto. La economía holandesa entró en una profunda recesión en 2009, con una contracción del 4% (la peor desde el 3,6% de 1930). “La crisis es responsabilidad de todos, pero el sector bancario asumió riesgos inaceptables y careció de capacidad de autocrítica”, reza la misma investigación. Por eso, y porque las entidades debieron ser rescatadas a costa de inseguridad laboral, despidos y recortes en la Seguridad Social, educación, salud y cultura, los próximos Gobiernos “deberán controlar mejor a partir de ahora a los bancos”.

La confianza herida y el duro revés sufrido por las exportaciones, uno de los pilares de la economía patria, se ha traducido en la adopción de estrictas normas presupuestarias. Con todo, en 2009, Holanda fue uno de los que registraron menor déficit público de la UE, un 3,4% del PIB. Tampoco la deuda pública total fue demasiado alta, con un 61% del producto bruto. Pero lo que más destaca de Holanda, a pesar de necesitar un recorte estructural de 29.000 millones de euros hasta 2015 para salir a flote, es el índice de desempleo. Con un 4,1% de la población activa, es el más bajo de la Unión Europea.

Hablamos de una economía abierta, con su motor del puerto de Rotterdam -el mayor de Europa- algo tocado por un descenso del 8,5% del volumen de mercancías en 2009. “El paro no lo contiene solo el hecho de que una economía sea más o menos abierta. La clave es la flexibilidad del mercado laboral. Durante la crisis económica se ha mantenido la oferta de empleo. Menos, desde luego, porque el sector de la construcción aún no se ha recuperado y no se invierte en nuevos edificios de oficinas, tiendas o infraestructuras. Pero se encuentra trabajo porque hay dinamismo”, asegura el economista Peter Hein van Mulligen, de la Oficina Central de Estadística.

Trasladada a la calle, su explicación se traduce en una red de empleos temporales, entre seis meses y un año de media, que pueden ser o no renovados hasta tres veces como máximo. Luego debe tomarse la decisión de contratar de forma más permanente, o bien prescindir del trabajador. Esos contratos los gestionan unas oficinas especializadas del sector privado (uitzendbureau) que se encargan de atender la demanda de las empresas. Es más, trabajan con grupos de compañías a las que proveen de mano de obra, sobre todo en el sector administrativo y sanitario.

Para el patrón, el proceso resulta algo más caro. Al sueldo debe añadir el porcentaje pedido por el intermediario para operar y mantener siempre lleno el cajón de solicitudes. El sistema no es único ni tampoco novedoso, pero su solidez y su arraigo “permiten reaccionar con mayor soltura y menores riesgos ante una amenaza de crisis o contracción de la economía”, dice Van Mulligen. “Claro que los que más sufren son los jóvenes, como en todas partes. De ahí que haya un vivo debate a derecha e izquierda. La primera querría flexibilizar aún más la temporalidad. La izquierda, por el contrario, puja por reducir estas contrataciones. Pero lo importante es su carácter estructural, porque en Holanda mueven el mercado”.

Según la Oficina de Políticas Económicas, el paro crecerá en los próximos años. Hasta un 6,5% en 2011 (alrededor de 500.000 personas, contra las 379.000 de 2009). Otros cálculos hablan ya de 675.000 parados para 2010. En la Oficina sostienen que la existencia de muchos trabajadores autónomos también ha contribuido a flexibilizar el mercado. “Junto a ello, las previsiones señalan un aumento de empleo en el sector sanitario, mientras que en el estatal caerá un 1% anual a partir de 2011″, dicen en la Oficina. En el primer trimestre del año en curso, la mayoría de las empresas holandesas han empezado a respirar de nuevo, aunque con mesura y baches evidentes en la construcción y las exportaciones. Pero vuelve el movimiento de cargas hacia China y Asia. En particular de productos químicos, maquinaria y metales como acero y cobre. “Para 2010 se prevé un crecimiento económico de un 1,5%. En 2011 puede llegar al 2%. No está mal. Lo que habrá que atajar es el recorte financiero. Y para decidir cómo ahorrará el Estado, lo más probable es que se aplique el famoso modelo pólder holandés: todos juntos afrontando la misma responsabilidad. Tal vez por eso una huelga general, como la española, o al estilo francés, no encaje tanto aquí”, aventura Van Mulligen.

Aunque el alabado consenso se imponga para aplicar los ajustes, los gastos sanitarios derivados del envejecimiento de la población crecerán un 4% anual en términos reales. Es otra realidad insoslayable y se llevará un buen pellizco del PIB. “Sin cambios, el déficit presupuestario crecerá de forma desmesurada y la deuda pública será insostenible”. Así reza el informe para 2010 de la Oficina de Políticas Económicas, cuyo eco no deja de resonar en el arco político nacional. Un espacio hoy más convulso que nunca en busca de una coalición gubernamental que mantenga el empleo, a pesar de los recortes.

Flores otra vez

En momentos de grandes crisis, los lápices labiales y las flores siguen vendiéndose bastante bien. Tal vez sea porque, con un desembolso moderado, el ánimo se levanta enseguida.

En febrero de este año, los mayoristas holandeses de flores y plantas anunciaron que el mercado había experimentado “una frágil recuperación”. En 2009, las exportaciones cayeron más de un 4%, hasta sumar 4.900 millones de euros. El valor de las flores cortadas bajó un 8%, situándose en 3.000 millones. Incluso cuando flaquean, las cifras del sector son abultadas. No hay más que consultar las importaciones de 2008. Con una reducción del 2,8%, llegaron a 6.400 millones de euros. Pero aunque el malestar de las finanzas mundiales y un invierno severo han ralentizado el crecimiento, el empleo se mantiene estable. El año pasado, el sector daba trabajo a 73.280 personas, entre cultivadores y vendedores al por mayor y al detalle, una cifra ligeramente inferior a la de 2008.

A pesar del descenso en las ventas por segundo año consecutivo y de un menor volumen de operaciones en las subastas -Holanda maneja la mitad de las flores vendidas en el mundo-, se prevé una recuperación a medio plazo. Lejos quedan los tiempos de la especulación, que en el siglo XVII crearon una burbuja económica. Un auténtico mercado de futuros, con bulbos de tulipán no cosechados vendido por 100.000 florines.

Por cierto, el tulipán sobrevivió a la especulación del Siglo de Oro. El 88% del cultivo mundial sigue en los Países Bajos. -

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