Soberanía frente al colonialismo

La estadidad posible

Por Hiram Lozada, abogado

Tienen que sentirse frustrados aquellos que en Puerto Rico anhelan la estadidad. Me refiero a los que sueñan con la integración total a la nación norteamericana y no usan el ideal como trampolín político. Debe ser frustrante, no sólo por los desaires y la apatía centenaria del Congreso federal, sino también por la complejidad apabullante de la cuestión.
A estas alturas ya deben de haber concebido el dilema paradójico. Es que la única estadidad posible para Puerto Rico es la estadidad imposible para Estados Unidos.

La única estadidad posible para Puerto Rico es que sea con el español como idioma principal, que venga con el derecho de participación en eventos internacionales, que pueda negociar tratados de comercio en la región del Caribe, al menos, sin trabas federales, que se reserve el derecho a la separación y que no haya dudas de su cultura afro hispanoamericana. Es la estadidad a la criolla. Es la estadidad que no existe, ni es posible, en el marco cultural y jurídico estadounidense.

Pero es el único modelo de estadidad que serviría a los intereses de Puerto Rico.

Temprano en el siglo 20, cuando parecía probable la americanización del archipiélago boricua, se tuvo la estadidad como una buena y conveniente alternativa. Así la concibieron Hostos, Muñoz Rivera, Barbosa, Matienzo Cintrón y José de Diego. Entonces se pensaba que Estados Unidos era una federación o una república de estados autónomos. Entonces el liderato del País exigía la anexión, porque ya era evidente la intención del Congreso de mantener para siempre la colonia, negar la estadidad y prohibir la independencia.

Pero nadie contaba con la terquedad de la Patria, de querer seguir siendo boricua. La nación puertorriqueña surgió a pesar del inglés obligado en las escuelas, a pesar de los modelos impuestos desde el norte, a pesar de prohibirlo todo, el español, las peleas de gallos, los bigotes, la bandera y al nacionalismo pujante e insumergible.

Luego, no olvidemos la pobreza, como enemiga de la estadidad. El colonialismo, en lugar del desarrollo, impuso el desarrollismo, que es la economía orientada a los intereses de los inversionistas extranjeros. Se trata de la cuestión fundamental. Somos colonia porque somos pobres y somos pobres porque somos colonia. Es un laberinto fabricado a la medida de los intereses estadounidenses. Somos su mercado cautivo en el Caribe. Aun una estadidad criolla sería negociable, si hubiera aquí riquezas y abundancia. Pero entonces ya no importaría.

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Comentarios:

  • Tito Jimenez
  • May 30th, 2010

Más allá de la apatía del congreso en ofrecer la estadidad a Puerto Rico existe un factor que no se le ha sacado provecho y es el siguiente:

Tanto el liderato del PNP como el liderato del Partido Popular están claros en mantener a Puerto Rico como colonia. En el caso del PNP porque si Puerto Rico se convirtiera en estado el PNP perdería el poder al tener que compartirlo entre Demócratas y Republicanos. Con esto quiero decir que usan la Estadidad como mecanismo de cohesión en su electorado pero no tienen la mínima intención de traer ninguna Estadidad, amen de que el congreso de los Estados Unidos no tiene la intención de darla.
Por otro lado el Partido Popular y el liderato conservador de este no tiene confianza en la capacidad de este pueblo y el pueblo está hambriento de alternativas que nos devuelvan la esperanza en un futuro mejor. Estamos cansados de lo mismo y las actitudes de estas dos colectividades. Lo único que han logrado es estancar y retrasar nuestro futuro. Se bloquean uno al otro y el país en el medio es victima de esta hambre de poder. ¿Pero para usan el poder? Para favorecer a un grupo de inversionistas políticos que les importa un bledo el país. Ayer escuché a uno que conozco y le pregunté sobre que pensaba de la huelga en la universidad y me contestó; lo que deben hacer es cerrar la universidad y que se vayan a estudiar pal… Aunque ustedes no lo crean hay puertorriqueños que piensan así. Tienen un perfil de ricos, sus hijos estudian fuera del país y lo único que les interesa es sacar lo que puedan de Puerto Rico y luego irse a vivir a los Estados Unidos. A estas personas no les interesa nuestra patria. Pero siempre son los favorecidos con las decisiones del gobierno.
Un premio nobel de economía que ahora no recuerdo su nombre dijo; “porque en medio de esta crisis financiera se le sigue dando las ayudas a los bancos y no a la gente para que puedan pagar sus casas”. La respuesta es la misma aquí y en los Estados Unidos porque el gobierno responde a los grandes intereses y no al pueblo.
Sueño con un pueblo unido en un único propósito y no en un propósito individual. Sueño con un liderato encaminado a lo que nos conviene a todos y no en lo que le conviene a un sector privilegiado de nuestra sociedad. Sueño con un liderato con ideas claras y diáfanas y sin agendas o intereses escondidos. Un liderato que oriente, consulte pero sobre todo que escuche al pueblo. Sueño con ver jóvenes deseosos por aprender, y llenos de esperanzas y no volver a ver a nuestros jóvenes matándose y sumergidos en el negocio de la droga por la falta de esperanza y porque ven que al finalizar sus estudios no habrá trabajos y terminan creando puntos de droga cooperativistas.
Tal vez en su realidad estos jóvenes nos están dando señales de lo que le ocurre a nuestra sociedad. Es una sociedad sin esperanzas es una sociedad sin oportunidades de trabajo y cuando esto ocurre es como cuando uno se está ahogando que se agarra de lo que sea para sobrevivir. Es cierto que los valores están trastocados pero el que nos quiere hablar de valores tiene trabajo, contratos con el gobierno y anda en un BMW. Por esta razón el pueblo les perdió la fe a los políticos.
Si mis uñas se tienen que llenar de tierra que sea sembrando semilla de esperanza para levantar a mi pueblo de la tristeza que lo embarga.
La charla ayer en las Tías fue maravillosa. Dios bendiga a todos los que impulsan esta nueva estrategia de país y no se rindan, el país nos necesita. Puerto Rico necesita volver a soñar.

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