Soberanía frente al colonialismo

Lecciones de la Historia

Por Lic. Hiram Lozada

Desde el 1899, Puerto Rico ha ido y llamado en cientos de ocasiones a Washington a reclamar el legítimo derecho a la autodeterminación. Lo que ocurrió con el reciente proyecto de plebiscito es otra muestra de futilidad. Venció el colonialismo.

En enero de 1899, Don Eugenio María De Hostos acudió a Washington, a raíz de la invasión, a exigir y reclamar libertad, democracia y justicia para Puerto Rico. El presidente Mckinley no le prestó atención alguna.

En mayo de 1899 Luis Muñoz Rivera reclamó a McKinley absoluta autonomía para Puerto Rico. La respuesta, en 1900, fue el absoluto colonialismo de la Ley Foraker.

En 1913, el partido de las mayorías en Puerto Rico, el Partido Unionista, le dijo a Washington que su finalidad suprema era la independencia. No hubo entonces respuesta oficial alguna del Congreso, pero los administradores norteamericanos de la colonia manifestaron de diversas formas su encono y rencor contra los líderes unionistas.

En 1914 nuestra Cámara de Delegados, presidida por don José de Diego, envió un informe al presidente y al Congreso para oponerse a la imposición de la ciudadanía estadounidense. La respuesta fue la Ley Jones de 1917 que impuso la ciudadanía.

En enero de 1924 los representantes de los tres partidos principales, el Republicano, el Socialista y el Unionista, fueron a Washington a reclamar gobierno propio y gobernador electivo. La respuesta tardó 24 años. El resultado: un gobierno que no gobierna. Y luego, en 1952, un nuevo nombre para la colonia: Estado libre Asociado.

El 1 de marzo de 1954 cuatro nacionalistas atacaron a tiros a los congresistas en Washington. El mundo entero escuchó a Puerto Rico.

Entre 1950 y 1975, durante 25 años, Luis Muñoz Marín y otros líderes del PPD visitaron y llamaron a Washington en múltiples ocasiones y propusieron al menos cuatro proyectos de culminación del ELA. No hubo respuesta, ni cambio alguno.

En los últimos 30 años se ha suplicado de todo a Washington. El PPD y el PNP han rogado por la celebración de plebiscitos con el compromiso del Congreso de avalar sus resultados. No aceptan.

La conclusión inevitable es que el gobierno de Estados Unidos no tiene intención alguna de conceder la anexión o la independencia. Para ellos, la colonia es para siempre.

Ante este escenario, hay que aceptar sus lecciones. La estadidad no es un derecho, ni una posibilidad. La colonia es ilegal e impide el desarrollo. La independencia es, tarde o temprano, el único camino.

Compartir

Comentarios:

You must be logged in to post a comment.