Medioambiente

En pañales la conciencia verde en Puerto Rico

La Isla es el mayor productor de basura del mundo por milla cuadrada y densidad poblacional

Por Yaritza Santiago Caraballo.  Publicado por El Nuevo Día el 18 de abril de 2010

SUENA DURO decirlo, pero en Puerto Rico hay poca consciencia sobre las amenazas del calentamiento global en la vida humana y la biodiversidad de la Isla.

Datos del gobierno lo demuestran. Según la Autoridad de Desperdicios Sólidos (ADS) la Isla aún tiene una tasa de reciclaje menor a un 10%, una de las más bajas del mundo; a diario se generan casi cinco libras de basura por persona, convirtiendo la Isla en el mayor productor de basura en el mundo por milla cuadrada y densidad poblacional, según estudios realizados por la Junta de Calidad Ambiental (JCA); y aún no hay un proyecto de energía renovable en función.

El calentamiento global es una amenaza real y los efectos se están viendo.

De acuerdo a informes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) -un esfuerzo de la Organización de Naciones Unidas premiada con el Nobel de la Paz de 2007-, por más de una década se han reportado altas temperaturas récord, las líneas costeras han retrocedido, algunas islas están perdiendo porciones de tierra habitable y los glaciares se derriten, provocando que el nivel del mar aumente entre tres y siete milímetros por año.

Ese aumento se está viendo en Australia, Brasil y China.

IPCC anticipa que en este siglo el nivel del mar alcance entre uno y tres metros del nivel actual, lo que pone en riesgo a un 10% de la población mundial (600 millones de habitantes) que viven en áreas en peligro de ser inundadas.

La Isla no estará exenta de estos efectos, según el planificador Félix Aponte, profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras. En unas décadas, dijo, podremos ser azotados frecuentemente por huracanes intensos, con vientos de sobre 130 millas por hora; por marejadas que impactarán e inundarán las estructuras en los municipios costeros, y podremos sufrir una crisis alimentaria por la pérdida de terrenos agrícolas en otros países.

Aunque la ciudadanía y el gobierno reconocen que el clima están cambiando, poco se ha hecho.

Un sondeo informal de El Nuevo Día en la calle reveló que muchos ciudadanos no reciclan los desperdicios sólidos, ya sea por desconocimiento del proceso, por falta de tiempo o porque su municipio no promueve efectivamente un programa de reciclaje. Esto provoca que los 29 vertederos que operan en la Isla reciban más basura lo que significa más contaminación.

“Hay gente que tiene consciencia ambiental y quiere reciclar, pero no sabe dónde y cómo lo van a hacer. No están educados”, apuntó Ángel Sosa, presidente de la organización ambientalista Sierra Club. “Individualmente pueden coger latas de aluminio y llevarlas a un centro de acopio pero así no funciona”, añadió.

La Isla no tiene plantas de reciclaje de desperdicios sólidos, pero existieron.

En el 2008 la planta de reciclaje de vidrio Owen Illinois, en Vega Alta, cerró por no tener materia prima, y una planta de composta, en Toa Baja, nunca funcionó.

El secretario de Recursos Naturales y Ambientales, Daniel Galán, reconoció que no todos los municipios han sido efectivos en sus programas de reciclaje, y dijo que conscientes de la importancia de mejorar el ambiente el gobierno toma medidas para elevar la tasa de reciclaje al 30% al final de este cuatrenio, y estar más o menos a la par con países europeos y estados de Estados Unidos, donde la tasa fluye entre un 40% y 60%.

Adelantó como ejemplo que en mayo entrará en vigor la Ley para el Manejo Adecuado de Neumáticos en Puerto Rico, que dará vida a la antigua instalación de composta, en Toa Baja, la cual se convertirá pronto en el Centro de Reciclaje, Recibo y Almacenamiento de Neumáticos Desechados. En Puerto Rico, según la Autoridad de Desperdicios Sólidos, se generan anualmente seis millones de toneladas de neumáticos usados. “Con estos cambios, el reciclaje será más exitoso en Puerto Rico”, dijo Galán.

A estas alturas, la Isla tampoco cuenta con un proyecto de generación de energía renovable, y entre tanto, en las siete plantas generadoras de energía, se quema combustible fósil como única forma de producirla.

A esto se suma que el ciudadano no hace un uso prudente de la electricidad, según Rafael Méndez Tejeda, catedrático de Ciencias Atmosféricas de la UPR en Carolina. “Tú ves en las casas que la gente deja los televisores, las luces y computadoras prendidas, al igual que en las oficinas. Y no se puede dejar atrás que casi todo el mundo usa el aire acondicionado”, dijo.

“Si la energía que generamos se usara de manera racional, podríamos servir a 30 millones de personas”, indicó Méndez Tejeda.

En la búsqueda de alternativas energéticas, el Gobierno ha propuesto revivir el controversial Gasoducto del Sur para generar electricidad a base de gas natural en vez del petróleo. Los opositores ambientalistas han señalado que el gas natural, aunque más limpio que el petróleo, es igual de contaminante, por lo que rechazan que la Isla recurra a esa f u e n t e.

Otro proyecto pendiente es el que produciría energía eólica mediante la utilización de molinos de viento en terrenos de Punta Verraco en Guayanilla, cuya consulta de ubicación ya tiene el visto bueno de la Junta de Planificación, según Nieves.

El gobierno también estableció medidas para mermar los costos energéticos en las agencias y corporaciones públicas, y se está promoviendo una legislación para eliminar la importación, distribución, venta y uso de bolsas plásticas desechables.

No obstante, los ambientalistas cuestionan estos esfuerzos pues, por otro lado el gobierno busca enmendar la zonificación especial de El Yunque, lo que según los opositores, abriría las puertas a los desarrollos cerca de la zona.

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