Soberanía frente al colonialismo

ES TIEMPO DE ACTUAR POLITICA Y PATRIÓTICAMENTE

Por   Noel Colón Martínez, Publicado en Claridad

El Partido Nuevo Progresista está empujando a nuestro país por la ruta que le dicta su proyecto político anexionista, que es, como consecuencia natural, un proyecto antipuertorrrqueño. Ese proyecto es además un proyecto antidemocrático y con claros ribetes fascistoides. Ellos entienden que los intereses del pueblo deberán supeditarse a sus concepciones del Puerto Rico del futuro, que ellos lo vislumbran como un estado de la unión federal del norte. La prisa con la que van desarrollando su plan de cambiarle la fisonomía a nuestro país obedece, a mi juicio, a su convencimiento de que la victoria electoral que lograron en el 2008 no se habrá de repetir, pues, primero, esa descomunal victoria obedeció a circunstancias que ahora no existen y segundo que   la medicina amarga que han impuesto producirá un rechazo natural en grandes sectores populares que han sido seriamente afectados. Si creyeran realmente que su victoria esta asegurada no estarían, con tanta celeridad, cometiendo y amenazando con cometer tantos y tan graves errores. Tomaría más de una columna enumerarlos ahora.

Según lo entiendo, el pensamiento de estos estrategas del desastre se dirige a tratar de hacer todo lo que hay que hacer ahora, con el propósito de impedir que una derrota electoral en el 2012 le permita al vencedor dar marcha atrás a lo que ellos entienden como logros importantes en el debilitamiento de lo que nosotros llamamos con toda propiedad, el Pueblo de Puerto Rico y lo que ellos conciben solamente como el territorio de ciudadanos americanos.

Me pregunto, cual seria la ganancia real, el adelanto real, la victoria real de nuestra gente si ocurriera una gran derrota del PNP en el 2010.  Frente a quien perdería las elecciones el PNP? ¿Cual seria el líder que conduciría al electorado a esa victoria? Con que orientación política? Cómo podría considerarse esa victoria una victoria del pueblo y no una victoria de un viejo partido sobre otro viejo partido? Donde habría proyecto político, norte, brújula? Estas preguntas son pertinentes pues el partido con

posibilidades reales de obtener una victoria en 2012 es un partido que solo nos ofrece día tras día una enorme incapacidad para entender la importancia histórica decisiva que vive nuestro país. Salvo un puñado de líderes que se esfuerzan por explicarle al pueblo la profunda amenaza que representa todo este reguero anexionista, el liderato máximo del PPD solo parece entender el valor presupuestario y burocrático del poder político. No están dispuestos a defender un proyecto de poder político que sustituya el obsoleto proyecto colonial denominado Estado Libre Asociado. Ese liderato esta obsesionado con la idea de que cualquier cambio de rumbo habrá de producir una derrota electoral, lo que significaría la pérdida de los extravagantes privilegios que muchos disfrutan y otros hacen fila para disfrutar.

El PPD, en esta hora trágica para el país, parece totalmente paralizado, pero a  la vez  consumiéndose en una lucha sorda de personalidades que tratan de cancelarse recíprocamente las aspiraciones con el propósito de adelantar agendas estrictamente personales. Su lucha sorda y estéril solo repite constantemente lo mismo; que si Willie no podrá por su condición de salud, que si Aníbal no debe lanzarse nuevamente, que si Hernández Mayoral carece de una base partidaria, que si García Padilla carece de experiencia, que si Héctor Ferrer no aglutina lo suficiente para garantizar una victoria electoral. Salvo en el caso de Miranda Marín el país no tiene claro lo que los otros  piensan sobre los asuntos que se discuten  diariamente. Sobre asuntos medulares de su campaña electoral pasada, el país, en estos momentos, tiene enormes dudas sobre dónde se sitúa ideológicamente Aníbal Acevedo Vila frente al conservadorismo de su partido. Pero eso no es lo mas importante: lo fundamental es que siendo ese el partido que recoge un electorado capaz de ganar una elección el país se sorprende que en vez de afrontar con seriedad los retos que le presenta el fracaso del ELA, esté desperdiciando el crucial momento en una lucha insensata de acciones y omisiones con el único propósito de señalar la persona que puede seguir presidiendo ese fracaso.

Es necesario repetirlo muchas veces: el electorado puertorriqueño está cansado de los dos viejos partidos que han ganado elecciones en el Puerto Rico moderno. La mejor manifestación o indicación es el continuo aumento en la tasa de  abstención, que, por

diversas razones, se ha elevado en nuestro país a cerca de un millón de electores cualificados. Debemos presumir que una parte significativa de esos electores, que no aparecen en los colegios electorales el día de las elecciones, están esperando que surja un nuevo movimiento que les ofrezca aquella confianza sin la cual el elector no sale de su casa ese día. Con esos cientos de miles de hombres y mujeres todos tenemos, en mayor o en menor grado, la obligación de ofrecerles alternativas. Aunque el voto en la colonia es un voto recortado y muchas veces inútil, ignorar que la voluntad política de nuestro pueblo se expresa a través de las urnas es negar una de las manifestaciones más evidentes de nuestra cultura política.

En la discusión que se ha ido profundizando sobre la necesidad de la soberanía política como instrumento de desarrollo económico además de los ingredientes naturales de dignidad y libertad política el país ha encontrado una fuente nueva y amplia de reconocernos como pueblo intervenido y maniatado. El soberanismo es una renovada expresión de lucha política luego del silencio a que el PPD sometió este esencial debate. Ahora resulta claro que no vale la pena llevar al PPD al poder si su proyecto es para conservar la tradicional línea entreguista del pasado reforzada ahora con reiterados lineamientos asimilistas dirigidos a cautivar a posibles electores anexionistas. Sin embargo no puede haber satisfacción alguna en  impedir una victoria del PPD para facilitar una victoria del PNP.

Nuestra responsabilidad objetiva parece ser la de crear las condiciones y los mecanismos e instrumentos para impedir que la estadidad y la colonia sean necesariamente las alternativas a las que se tenga que enfrentar el elector. Tenemos la obligación de ofrecerle alternativas al elector. Pienso que luego de las últimas experiencias sufridas por el PIP este también se confronta en este momento con las mismas disyuntivas. Si el PIP persiste en que la única solución es ingresar al PIP, ratificará nuevamente su incapacidad para adelantar la lucha por la independencia. Es momento de tomar decisiones patrióticas y audaces para restar legitimidad y representatividad a los dos partidos principales. Parece propicio el momento. Tal vez las consultas electorales anunciadas, a las que nos quiere llevar el PNP, sean la coyuntura que necesitamos para acelerar un proceso de reorganización y rehabilitación del verdadero patriotismo puertorriqueño.

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