Soberanía frente al colonialismo

“A coger el toro por los cuernos”

Por Mildred Rivera, Publicado por El Nuevo Día el 7 de marzo de 2010

La futilidad que muchos observadores le han adjudicado esta semana a las audiencias de status, celebradas por el Comité Interagencial de Casa Blanca sobre Puerto Rico radica principalmente en que el Presidente estadounidense no tiene poder para cambiar la relación política de la Isla con esa nación. Ese poder, afirma el cofundador del Instituto Soberanista Puertorriqueño, Ángel Collado Schwarz, radica en el Congreso y es a ese cuerpo al que hay que acudir.

Para el autor del libro “S o b e ra n í a s Exitosas: seis modelos exitosos para el desarrollo económico de Puerto Rico”, el proceso sería sencillo. Debería nombrarse aquí una Asamblea Constituyente y promover que la discusión sobre el status parta de lo que se logró en 1991 en el proyecto del congresista John Bennett Johnston, con el cual estuvieron de acuerdo todos los partidos políticos.

¿Cuál cree que será el resultado o la utilidad de las audiencias? “Ninguno. Es una broma de mal gusto porque (sobre las opciones de status) está todo escrito. Lo que tienen que hacer es leer. Eso es todo”.

Según el gobernador Luis Fortuño, fueron un vehículo educativo para los miembros del comité, y líderes como el congresista Luis Gutiérrez, han asegurado que no quedarán en nada.

“Fue un chiste de mal gusto. Creo que es eso, una farsa. ¿Cómo vas a traer gente de quinto nivel (de Casa Blanca) a hablar del caso de Puerto Rico, a hablar de supermayoría y de todo eso? Debieron haber ido al Congressional Research Service y buscar toda la información. Además, quien tiene los poderes sobre Puerto Rico es el Congreso, no es Casa Blanca. Se hubiesen ahorrado todo ese viaje y el dinero”.

¿Por qué vinieron entonces? “Para llenar un expediente porque están trabajando en un informe para octubre, que no necesariamente las personas que vinieron, según las fuentes que yo tengo, son los que trabajan ese informe. Como el ’task force’ de (George W.) Bush no vino aquí, ellos dijeron: ’vayan ustedes para que no digan que no los oímos’. Fíjate que por eso mismo es que le dieron a la gente cinco minutos.

¿Cómo tú vas a explicar la situación de Puerto Rico en cinco minutos? Y no sé por qué, porque los poderes los tiene el Congreso. Ellos aprueban leyes para nosotros y no nos piden nuestra opinión. Nosotros no tenemos senadores, no votamos por el Presidente”.

En ese sentido, quizás, el más atinado fue el independentista Manuel Rodríguez Orellana que les dijo: ’ustedes son los que tienen que decir lo que están dispuestos a negociar porque ustedes tienen el poder.

“Creo que casi todos le tiraron un golpecito más duro o más suave al gobierno federal. También la posición patética del Partido Popular de pedir ayudas, más mantengo. Eso no es. Eso es muy triste para Puerto Rico, y muy triste que un político que se supone que esté llevando la discusión sobre el futuro del País no esté dirigiéndose a esa problemática. Están buscando votos, esa es la estrategia de los dos principales partidos políticos”.

La lista de los participantes de las audiencias era todo un secreto, ¿sabe cómo se eligieron? “Un día antes estaban incorporando nombres a la lista y supe que se iba a finalizar horas antes. Invitar a personas 24 horas antes de un proceso como éste, de la importancia que tiene esto, no es un proceso serio. Es bochornoso, es indigno”.

¿Debió reconsiderar el liderato puertorriqueño participar en un proceso donde la discusión no era profunda porque tenían cinco minutos cada uno? “Las personas que participaron, principalmente los políticos, le hablaban a las gradas más que a Washington”.

¿Qué significan las expresiones del co presidente del Comité, Tom Perrelli, de que le darán una mirada fresca al tema del status? ¿Significa que dejarán atrás el informe del grupo creado por Bush? “Lo que dice ese informe es correcto.

Si el Congreso tiene poderes plenarios, eso quiere decir totales. Pueden regalarle a Puerto Rico a otro país. Lo que pasa es que esas cosas no las dices. Como eso no fue políticamente correcto, tengo que asumir que, con Obama, van a tratar de suavizar ese lenguaje. Pero, al final, nada va a pasar”.

Con este nuevo capítulo sobre el status, volvieron a aflorar voces advirtiendo que el País no logrará nada del Congreso hasta que no haya consenso aquí.

“Ya lo hubo en 1991. En el 91 se hizo el proyecto de Bennett Johnston en el Senado, que fue respaldado por el gobernador Rafael Hernández Colón, por Carlos Romero Barceló, por Rubén Berríos y por el presidente, George W.

Bush, padre. Fue aprobado por unanimidad en la Cámara de Representantes y va al senado y no consigue los votos. El Senado de Estados Unidos es el club privado más exclusivo del mundo y menos democrático. Lo ves ahora, cuando los demócratas tienen 59 votos y por una regla interna no pueden aprobar el proyecto de reforma de salud”.

Por eso, ¿es iluso pensar que esto de Puerto Rico se va a lograr? “Pues seguro. Ellos no van a aceptar la estadidad. Si estudias toda la relación de Estados Unidos con Puerto Rico te das cuenta de que no hay ninguna posibilidad para la estadidad. Estados Unidos ha sido claro en que la estadidad está disponible para los puertorriqueños, no para Puerto Rico. Los puertorriqueños tienen 50 estados a donde se pueden mudar”.

¿Quizás por esa razón Perrelli dijo que el Presidente será neutral ante el resultado de este proceso? ¿Qué significa ser neutral en un proceso como éste? “Politiquería barata. Para estar bien con los penepés y con los populares.

Recuerda que Obama tuvo dos jefes de campaña aquí (Pedro) Pierluisi y (Eduardo) Bhatia. Es esa hipocresía.

Primero, que el Presidente no es el que tiene el poder para resolver el problema del status, es el Congreso. Y eso está bien claro en el Tratado de París y en la cláusula territorial de Estados Unidos.

Hay que ver de dónde sale todo. En el 1898 los americanos vinieron por una cuestión geopolítica. Tenían que controlar los mares porque era la estrategia militar. El Estado Libre Asociado (ELA) es creado después de la Segunda Guerra Mundial. El Partido Popular instrumentó lo que quería la Marina de Guerra. En ese periodo, de 1945 a 1952, se nombró al primer gobernador puertorriqueño, se eligió al primer gobernador puertorriqueño, y se creó el ELA. Después de ese periodo, no ha pasado nada en términos de estructura, que cambie nuestra relación con Estados Unidos.

La única opción real es la soberanía”.

¿Cómo se logra, si dice que desde el 52 no ha pasado nada y esta semana volvimos a enfrentar un proceso que, según usted, no va a tener ningún resultado? “El mecanismo es la Asamblea Constituyente, no hay más plebiscitos. Ya los hemos hecho todos. ¿Por qué insisten en hacer algo que no funciona? Hay que tirar una raya en la playa y esa raya es la cláusula territorial. Estamos bajo la cláusula territorial y el Congreso tiene poderes plenarios sobre Puerto Rico.

Una vez no esté la cláusula territorial, alcanzaste la soberanía. Partiendo de la premisa de que la estadidad es imposible, porque si fueras estado saldrías de la cláusula territorial, pero para la estadidad ellos tienen que invitar y no nos van a invitar”.

¿Cómo se podría salir de la cláusula territorial? “Hay que emplazarlos, decirles que queremos estar fuera. Creo que el tranque de esto, desgraciadamente, ha sido el Partido Popular”.

Si nos concedieran esa solicitud, ¿implica que las leyes federales no van a aplicar aquí, que regiría nuestra Constitución y no estaríamos obligados a utilizar la Marina Mercante? “C l a ro “.

¿Qué pasaría con la ciudadanía? “Según el proyecto de Bennett Johnston, todo el que tenga la ciudadanía americana la mantendría y, obviamente, una ciudadanía puertorriqueña. Los hijos, los que nazcan después del tratado, tendrían que solicitarla”.

¿Cuán viable es que solicitemos eso y nos lo brinden? “Bueno, está en el proyecto (Johnston). Llegamos hasta ahí”.

Pero, ¿qué posibilidad hay de que se logre, si no se logró en el 91? “No se logró, pero han pasado muchos años. Lo que creo es que cuando se cae una negociación y la reanudas, no empiezas en cero. La retomas donde te quedaste. Y nosotros volvemos a comenzar en cero. Lo que debemos hacer es partir del 1991, cuando tuvimos una coincidencia que no hemos tenido en toda nuestra historia. Y eso, que el presidente Bush padre dijo, en su primer mensaje, que endosaba la estadidad. Pero (también) dijo que aceptaba lo que decidiera Puerto Rico y que quería un plebiscito. Obama no ha dicho eso, lo que ha dicho es que va a ser neutral”.

La Asamblea Constitucional fue mencionada en las audiencias. El representante del PPD, José Alfredo Hernández Mayoral, pidió subcomités que evalúen la propuesta de crear ese tipo de organismo. El portavoz de Puertorriqueños por Puerto Rico, Jimmy López, dijo que los delegados deberían ser elegidos como representantes de sectores de la sociedad,

como los sindicatos. ¿Qué cree? En ninguna. La Asamblea Constitucional es sencilla. Son delegados electos por el pueblo. Esa gente hace una propuesta y se la lleva al pueblo en una votación. Deberíamos pasar un proyecto de Asamblea Constituyente, reunirnos, convocarlos y decirle a Estados Unidos: esta es nuestra decisión”.

¿Esa propuesta contendría la petición de salir de la cláusula territorial? “Sí. Porque el tranque está ahí”.

Hernández Mayoral y López hablaron de la necesidad de tener una supermayoría en un plebiscito para que el status pueda cambiar. López dijo que debería ser el 60% de los votos. Es casi imposible alcanzar esa proporción.

“Además, se están yendo por la tangente. Si no me vas a dar la estadidad, ¿para qué voy a tener 60%? Los últimos dos estados en unirse, Alaska y Hawai, entran por una cuestión de la guerra fría. En el caso de Puerto Rico no hay guerra fría. Y así debe ser. Si te invito a vivir en mi casa debe ser porque me c o nv i e n e “.

Pero, ese también es el argumento de algunos que señalan que Estados Unidos no nos ha dado la independencia: porque no les conviene.

“No. Créeme. Si Puerto Rico les dice: ’queremos estar fuera de la cláusula territorial’, ellos van a decir: ’yes, sir’”.

¿Por qué cree que les beneficia? “Porque esto es un túnel sin salida, ya que, debido a que no tenemos los poderes para crear un modelo económico viable, ellos van a tener que seguir mandando más y más dinero”.

Plantea que Estados Unidos nos daría la independencia para que dejáramos de ser una carga económica. Pero, el Instituto Soberanista plantea que bajo la soberanía seguirían llegando fondos.

“Decimos que los fondos federales van a distintas partes del mundo y que eso no terminaría necesariamente con un Puerto Rico soberano. Pero no serían fondos como ahora, que están atados a partidas específicas, serían bloques de fondos. En el proyecto de Bennett Johnston se habla de que durante nueve años se recibiría la misma cantidad de fondos federales, y en nueve años Puerto Rico echaría para adelante, hay una t ra n s i c i ó n “.

Esos fondos se terminarían.

“Sí. Eso es lo que yo quisiera”.

En la discusión de las últimas semanas han surgido diferentes soberanías. El ex gobernador, Aníbal Acevedo Vilá, habla de soberanía del pueblo. El legislador Alejandro García Padilla dice que es independencia. ¿Qué es la soberanía? ¿Por qué jugar con ese concepto? Me parte el alma ver cómo los políticos tratan de confundir el tema de la soberanía. La soberanía no es un status político. Es el derecho de organizarse políticamente sin la intervención extranjera. La soberanía tiene dos opciones políticas: la independencia y la libre asociación. Ambas son las opciones que están fuera de la cláusula territorial. La soberanía no es la panacea para resolver los problemas de Puerto Rico, no es un milagro, no es una varita mágica. Lo que logra es que, de momento, tienes dignidad, te puedes sentir orgulloso y decir: ’logré esto y vamos pa’lante. Un Puerto Rico soberano conlleva trabajo, sacrificio, perseverancia, tenacidad y conseguir el mejor talento de Puerto Rico y el mejor que se fue de aquí”.

Ha dicho que un Puerto Rico soberano es para los que quieran trabajar y que llegará el momento en que los que no quieren trabajar se irán del País.

“Eso es así. Pero, digo, es fantástico, porque tienen 50 estados”.

El tema de la soberanía, en el Partido Popular, la impresión que da, es que ha asustado a medio liderato. ¿Por qué les asusta tanto? “Porque están obsesionados con ganar las elecciones y a cualquier cosa que ponga en peligro las elecciones le van a decir que no. Lo que pasa es que ese argumento lo podías usar en otro momento. Pero en el siglo 21 hay que coger el toro por los cuernos porque el país está en una caída libre. Yo bregué con campañas (publicitarias) del Partido Popular por 16 años. Yo sé ese discurso, y sé lo que dicen las encuestas. Pero, llegó el momento de cambiar”.

El alcalde de Caguas, William Miranda Marín, dijo que le interesa aspirar a la gobernación, si su salud se lo permite, y que podría ser con otra colectividad que no sea el Partido Popular. El Instituto Soberanista mencionó la posibilidad de elevar su iniciativa a un nivel político.

¿Son dos iniciativas separadas? “En la entrevista con El Nuevo Día él dijo que si el Partido Popular se quiere quedar en el siglo 20, Willie se iba para el siglo 21. Pero eso está en su proceso.

En el caso del Instituto Soberanista, cuando nos fundamos en mayo del 2009 hablamos de que al año nos convocaríamos otra vez con miras a evaluar tres opciones: que el Instituto haya sido un fracaso y nadie haya ido a las charlas y se deje ahí; continuar educando; o escalar esto a un movimiento político.

Esto sigue su plan”.

José Alfredo Hernández Mayoral dijo recientemente que los soberanistas son muy pocos como para lograr una división del Partido Popular. ¿Qué pasaría si Miranda Marín decide salir del partido y crear otro con una visión de soberanía? “Yo no sé a quién usan de encuestador.

Pero todas las encuestas que he visto reflejan que la credibilidad o popularidad de William Miranda Marín es extraordinaria. No hay un político que se le acerque en términos de su respaldo entre los votantes y no votantes. Sobre los soberanistas, he oído hablar del famoso plebiscito del 98, de cuánto sacó la libre asociación. Lo que se dio fue un rechazo grande al PNP y se coaguló ese voto contrario en la alternativa de ’ninguna de las anteriores’. Ese no es un buen barómetro del sentimiento soberanista. Lo que vemos en la calle no es eso. La mayoría de la gente que va a la presentación (de la soberanía) del Instituto son populares”.

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