Medioambiente

Servicios de los ecosistemas

Por: Fernando Lloveras, Presidente del Fideicomiso de Conservación

Publciado por El Nuevo Día

Los ecosistemas isleños se encuentran entre los tesoros biológicos más diversos del mundo.  Su aislamiento de la tierra continental y el complicado relieve de sus superficies contribuyen al desarrollo de procesos de adaptación que generan vida única.
Especies que sólo existen en las islas de Puerto Rico requieren hábitats especiales ubicados entre una gran variedad de ecosistemas altamente interconectados.

En el caso de Puerto Rico, esta riqueza biológica aumenta debido a la relativa pequeñez de la superficie terrestre; después de todo, Puerto Rico constituye un archipiélago de islas pequeñas, la mayor de ellas con una dimensión aproximada de 100 x 35 millas. Esto permite la formación de un bosque seco en la Reserva Natural Las Cabezas de San Juan a tan sólo10.5km de distancia de un bosque húmedo subtropical en el Bosque Nacional El Yunque, a la vez que permite que coexistan humedales y lagunas de agua dulce tan sólo a metros del Océano Atlántico.

Según el Proyecto Gap de Puerto Rico, sólo el 7% de la cubierta de suelo total de Puerto Rico está protegida. Proteger sólo el 7% de nuestra cubierta de suelo supone que podemos utilizar el 93% de los recursos disponibles sin afectar la existencia de los habitantes de nuestras islas y la de futuras generaciones. Esta idea no es sólo errónea, sino imposible.

La naturaleza no puede y no debe apreciarse sólo por su belleza o valor recreativo, o tomarse como una comodidad, sino que debe entenderse como lo que es: un sistema ecológico que brinda servicios indispensables para nuestra propia existencia.

La naturaleza nos provee servicios indispensables. Los humanos nos beneficiamos diariamente de servicios como la producción y purificación de agua y aire, el control de clima e inundaciones, la energía solar y eólica, la polinización y el esparcimiento de semillas, el abastecimiento de alimento y nutrientes, el control de enfermedades, entre muchos otros.

La naturaleza, a su vez, depende de ecosistemas saludables y funcionales para poder brindar esos servicios.

El ser humano debe comprender que, si desea contar con estos servicios, debe primero restaurar los ecosistemas existentes para compensar el gran daño causado por el impacto humano durante los últimos siglos. Es ilógico pretender que la naturaleza nos brinde sus servicios si no estamos dispuestos a devolverle el espacio que le corresponde.

Permitamos que la naturaleza funcione y veremos sus beneficios. Todos formamos parte de la cadena de vida y debemos asumir las responsabilidades que ese privilegio nos confiere.

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