Soberanía frente al colonialismo

Abrir nuevos caminos

“En el Puerto Rico de hoy las condiciones están dadas para que surja un nuevo movimiento político con gran fuerza, no necesariamente para ganar las elecciones de 2012, pero sí con suficiente fuerza para alterar el curso de la política puertorriqueña. Y eso no es poca cosa. Un movimiento soberanista de verdad, (no la soberanía engañosa de Aníbal Acevedo Vilá), sino un movimiento genuinamente descolonizador que agrupe tanto a los que exigen el poder soberano para constituir la república como los que lo demanden para pactar una libre asociación con Estados Unidos que sea entre iguales y con el derecho a salirse de la asociación unilateralmente.”

Artículo publicado en Claridad el 26 de noviembre de 2009-12-03

Por Carlos Gallisá

Sustituir la clase política del país es el reto más inmediato y prioritario que tienen los puertorriqueños. Entiéndase por clase política los personajes que fungen como dirigentes de los partidos, ocupan posiciones en la dirección del gobierno y tienen en sus manos la toma de decisiones que afectan la vida de los cuatro millones de residentes en la Isla.

Una clase política llena de farsantes, buscones, corruptos, ineptos, y claro está, sin compromiso alguno con el país, es incuestionable que no puede enfrentar y darles solución a los graves problemas que enfrentamos como pueblo. Es por lo tanto un imperativo sustituir esa especie política que domina no tan sólo al partido de gobierno sino al partido de oposición.

Para la mayoría del pueblo esa sustitución sólo está al alcance por la vía electoral. Aunque no nos guste, el nivel de conciencia existente concibe el proceso electoral como la principal forma de lucha. Hasta en sectores independentistas encontramos la fiebre electoralista. Ese electoralismo hace que en la discusión diaria y a pesar de que falta tres años para las próximas elecciones, escuchamos como análisis único lo que ha de ocurrir en los comicios del 2012, quiénes serán los candidatos y las oportunidades de triunfo de unos y otros. Es muy raro, aun en los sectores más ilustrados, oír hablar sobre soluciones a los problemas que agobian a la mayoría del pueblo y las causas que los producen.

Es igualmente lastimoso oír al liderato de los partidos y gran parte de su base tener las miras puestas solamente en ganar las próximas elecciones sin tener idea alguna ni respuesta a “ganarlas para qué”. La gran contradicción en la mayoría de la base PNP y PPD es que a pesar de que se sienten frustrados con sus partidos y su liderato no se plantean hacer algo distinto de lo que han hecho con su voto en el pasado y, lo que es más importante, cuestionarse el valor de ese voto. En la coyuntura actual el país necesita nuevas opciones electorales y nuevas opciones de lucha. Ambas. No son excluyentes.

En nuestra historia ha habido momentos que una nueva fuerza política ha alcanzado “el poder” en un espacio de tiempo muy corto. El PPD, por ejemplo, se organiza en 1938 y concurre a las elecciones de 1940 con una fuerza tan sorprendente que se le reconoció como el ganador aunque no tenía la mayoría. Otro ejemplo a recordar es el PNP, que se organiza luego del plebiscito de 1967 y gana las elecciones un año más tarde.

En el Puerto Rico de hoy las condiciones están dadas para que surja un nuevo movimiento político con gran fuerza, no necesariamente para ganar las elecciones de 2012, pero sí con suficiente fuerza para alterar el curso de la política puertorriqueña. Y eso no es poca cosa. Un movimiento soberanista de verdad, (no la soberanía engañosa de Aníbal Acevedo Vilá), sino un movimiento genuinamente descolonizador que agrupe tanto a los que exigen el poder soberano para constituir la república como los que lo demanden para pactar una libre asociación con Estados Unidos que sea entre iguales y con el derecho a salirse de la asociación unilateralmente. Si además, el movimiento cuenta con un liderato limpio y con credibilidad, tiene grandes posibilidades de alcanzar una fuerza electoral que rompa con el bipartidismo que hemos sufrido por cerca de medio siglo.

Si una fuerza así definida alcanza un 25% de respaldo electoral, los días del coloniaje estarán contados y la anexión enterrada. Eso es lo que llamamos alterar el curso de la política puertorriqueña. Esa fuerza a su vez tendría la capacidad para abrir espacios de lucha más allá de lo electoral. Y de paso, le estaríamos asestando un golpe mortal a esta clase política decadente y corrupta para devolverle al país la dignidad y la decencia en sus luchas políticas.

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Comentarios:

  • Bernardo López Acevedo
  • December 6th, 2009

Excelente enfoque. Dispuesto a colaborar en tal esfuerzo.

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