Educación, Soberanía frente al colonialismo

Presentación de “Soberanías Exitosas” en Museo de la Historia de Ponce por Elena M. Colón Parrilla

“A través de las páginas del libro Soberanías Exitosas podrán ver cómo seis países, todos soberanos, han manejado las limitaciones que representa tener un mercado de consumidores pequeño o un territorio con recursos modestos.  Lo han hecho, fundamentalmente, integrándose al mercado global, vendiendo sus productos o servicios al resto del mundo y educando a su población para que aumente su potencial creativo y su capacidad para vencer cualquier limitación. Los invito a todos a leer minuciosamente este interesante libro”

Ponencia de Elena M. Colón Parrilla

20 de marzo de 2009
Museo de la Historia de Ponce
Este libro recoge la experiencia de seis países que tienen muy poca población y, en varios de los casos, tienen también poca extensión territorial, pero a pesar de eso han logrado encaminar sus economías de manera exitosa durante las últimas décadas. Aunque los ejemplos que discuten el Dr. Catalá, el Dr. Lara y el señor Collado Schwarz son los casos de Singapur, Eslovenia, Estonia, Israel, Irlanda y Nueva Zelanda, he seleccionado sólo tres para compartir algo de ellos con ustedes en la noche de hoy.

Durante décadas se nos ha dicho que Puerto Rico es un país pequeñito sin posibilidad alguna de tener éxito económico por sí solo. Sin embargo, el libro documenta seis ejemplos de países que tienen menos de siete (7) millones de habitantes y su gente genera más producción y disfruta de mayores ingresos que nosotros.

Simplificando un poco el proceso económico, quisiera comenzar exponiendo que los recursos con los que cuenta un país para crecer y para disfrutar de mayores ingresos son: su territorio, su capital y su gente. Del territorio, obtenemos la materia prima para producir y alimentar nuestra gente. El capital, es el medio para producir y este recurso el país lo obtiene de sus propios ahorros (capital nacional) o con recursos del exterior. Finalmente, el recurso más importante con el que cuenta un país es su gente. La gente es la que produce mercancía, pero más importante que eso, la gente es la que genera ideas, la que inventa maneras nuevas, la que crea nuevos productos, la que transforma procesos y la que es capaz de lidiar con cualquier limitación, incluyendo la carencia de los otros recursos productivos.

Los seis países que se presentan en el libro Soberanías Exitosas, han sido capaces de lidiar de manera muy efectiva con la limitación de esos recursos productivos. Para ir creando cierta curiosidad, y algo de asombro que los invite a la lectura de este interesante libro, permítanme contarles la siguiente ficción. Vamos a suponer que una mañana nos levantamos y encontramos que durante la noche, sin habernos dado cuenta, se nos han separado del mapa cuatro (4) municipios del sur, Guayanilla, Peñuelas, Ponce, Juana Díaz, y un chispito de Santa Isabel. Este pedazo de tierra se nos separó del resto de la Isla. Ahora vamos a mudar a todos los puertorriqueños que viven en la Isla a esos cuatro (4) municipios. Imagínense a la gente de Aguadilla, San Lorenzo, Guaynabo City, del nuevo país de Caguas, en fin, todos los residentes de los restantes setenta y cuatro (74) municipios. A este escenario, le vamos a añadir, que aterricen en el Aeropuerto Mercedita todos los puertorriqueños que viven en Orlando para completar cuatro (4) millones de personas viviendo en el área. Ahora vamos a tomar el Puerto que tenemos en Ponce y los vamos a convertir en el puerto de contenedores más grande del mundo. Para que tengan una idea de cuán grande sería ese Puerto, estamos hablando que manejaría la misma cantidad de contenedores que maneja actualmente San Juan, República Dominicana, Jamaica, Bahamas, Panamá, Colombia, Jacksonville, Miami, el Puerto de Nueva York y unos cuantos puertos más. Claro está, para poder acomodar toda esta actividad portuaria y mercantil vamos a necesitar ocupar como una tercera parte del territorio de Ponce. Ahora, por fin, tenemos la ficción completa.

Ya puedo pasar de la ficción a la realidad y presentarles a todos ustedes lo que es Singapur. Singapur es un pequeñísimo país ubicado en el Océano Pacífico al sur de Malasia, que tiene 4.3 millones de habitantes, que ha desarrollado el puerto de contenedores más grande del mundo y que ha logrado un extraordinario crecimiento económico en los últimos años. Los singapurenses disfrutan de un ingreso nacional per cápita mayor de $28 mil, casi 3 millones de personas tienen empleo y su tasa de desempleo es de sólo 2.3%. Por el contrario, nuestro ingreso per cápita no llega a $15 mil, sólo 1.2 millones de personas tiene empleo y la tasa de desempleo en Puerto Rico es de 13%.

El caso de Singapur nos ejemplifica cómo un país con una cantidad de recurso humano igual al nuestro y con una limitación de espacio muchísimo mayor, ha podido establecer estrategias económicas muy exitosas. Nos dice el Dr. Catalá en el libro, que Singapur ha ido transformando su modelo de desarrollo económico con el pasar del tiempo: tres décadas atrás tenían problemas de desempleo pero con la ayuda de Naciones Unidas, diseñaron un plan económico para proteger industrias intensivas en mano de obra y lograron así generar puestos de empleo. Posteriormente, comenzaron a estimular el desarrollo de industrias de valor añadido, como maquinaria y electrónica.

El problema ahora no era la falta de empleo sino falta de mano de obra. Para atender el problema decidieron aumentar la productividad de sus recursos y con ese objetivo en mente, enfatizaron en la educación de carreras técnicas e ingeniería. Finalmente, en la década de los noventa, Singapur comienza a estimular el desarrollo del capital nacional, en y fuera de su país, con el fin de aumentar la riqueza de su gente. Aquí vale la pena detenernos, porque me parece importante que veamos que aunque los problemas que enfrenta cualquier economía pueden ser los mismos, los retos a través del tiempo son distintos, por lo que no podemos ofrecer soluciones estáticas como me parece que hemos querido hacer en nuestro País.

Otro de los modelos que nos presenta el libro es el caso de Israel. Contrario a nosotros, Israel ha sido un país receptor de población durante las pasadas décadas ya que miles de judíos han migrado hacia el país y se han integrado a la fuerza laboral de casi 3 millones de personas. El caso de Israel llama la atención porque siendo éste un país relativamente pequeño, solo dos veces nuestro tamaño, y con un clima caliente y desértico, es capaz de producir el 93% del alimento que consumen sus siete (7) millones de habitantes. Este país no sólo alimenta a su población sino que exporta cerca de mil millones de dólares en productos agrícolas a los países europeos que no pueden cultivar durante el invierno. Hago un paréntesis para señalar que en Puerto Rico, el sector agrícola produce sólo $500 millones anuales, que equivale a menos del 10% de los $5,500 millones que produce Israel. Ahora bien, la capacidad de exportación de productos agrícolas también la tenemos en Puerto Rico. Por nuestro clima, podemos producir alimentos propios del trópico durante todo el año y suplirle a otras regiones alrededor del mundo.

Recientemente, como parte del Concilio de Agricultura que organizó la Cámara de Comercio del Sur, un exitoso agricultor de la región, exportador de mangó, nos comentaba que uno de los mercados que interesa suplir es al Cono Sur sobretodo durante el período de invierno cuando ellos no pueden cultivar. Este hecho tan obvio nunca lo había escuchado. Nadie con quien conversara antes, había planteado la posibilidad concreta de exportar durante el invierno a nuestra América más fría, Argentina, Chile, Canadá, Alaska para suplirles productos agrícolas frescos. Para este exportador, su principal problema radica en que no existen rutas marítimas establecidas entre estos mercados y Puerto Rico.

Volviendo a Israel, resulta bien interesante que el renglón agrícola no es uno de los sectores más importantes de su economía. A pesar de que genera 59 mil empleos, este sector aporta sólo el 3% de todo lo que se produce en ese País. Un sector que sí es muy importante en Israel es el sector industrial de alta tecnología. Nos dice el Dr. Juan Lara que, su competitividad descansa en que cuentan con tecnología propia, pero además, invierten en investigación y desarrollo. Atando un poco el asunto de la tecnología con el desarrollo del sector agrícola, leí hace poco en la prensa lo siguiente y cito: “Investigadores del Instituto Vulcani de Israel desarrollaron un sensor que mide los niveles de humedad en plantas y árboles y, en caso de necesidad, envía un mensaje (SMS) al agricultor advirtiéndole que sus cultivos tienen sed. La nueva aplicación tecnológica, que ayudará a los agricultores a tener una vida más relajada y menos pendiente de su huerta, da la alerta cuando las plantas requieren agua, enviando un mensaje de texto al teléfono móvil o un mensaje electrónico por Internet.”

Es increíble la capacidad que ha desarrollado este país, en un territorio pequeño y convulso, que ya casi logra que las plantas se comuniquen directamente con los agricultores a sus teléfonos celulares. Me parece, que en eso, debe servirnos de ejemplo. Como no quiero arruinarles el placer de leer el libro, quiero traer ligeramente a colación el caso de Eslovenia. Sobre este país sólo les comento que me llama la atención que adquiere su soberanía tan recientemente como en el año 1991 y que comienza su transformación de una economía planificada a una de mercado. Es interesante que su desarrollo económico apenas ha descansado en la inversión externa hasta este momento y ha dependido principalmente del capital nacional, es decir del recurso financiero de su gente.

A pesar de eso, Eslovenia ha logrado tasas de crecimiento de más de 4% durante los pasados años. Una de las estrategias que ha utilizado este país para crecer ha sido la ampliación de su pequeño mercado doméstico de sólo 2 millones de personas a un gran mercado de 500 millones de consumidores. ¿Cómo lo hicieron? Se incorporaron a la Unión Europea, lo que les permitió acceso a un gran mercado de consumidores y adoptaron el euro como su moneda. Este País ha optado además por adherirse a la Organización del Tratado Atlántico Norte en busca de seguridad ante una región algo convulsa militarmente. Así que menciono a Eslovenia porque es un país pequeño, con menos gente que nosotros, que logra entrar a un enorme mercado donde fluye libremente la gente, el capital, la mercancía y los servicios, que adopta una moneda más estable que la que tenía y que se vincula a una organización internacional para su protección y seguridad.

Estos países, y los restantes modelos que presenta el libro, estimulan la atracción de capital externo pero también fortalecen el desarrollo del capital nacional, modifican sus estrategias de crecimiento a la luz de los cambios que van ocurriendo, utilizan la exportación como herramienta de crecimiento económico, diversifican su mercado de exportación y finalmente, invierten en el desarrollo del talento humano. Todas estas economías han tenido que lidiar con el desempleo, con la productividad de sus recursos o con la obtención de capital. Nada de eso resulta ajeno a nuestra realidad. Lo revelador en estos casos, es que cada una de estas economías ha establecido estrategias efectivas que las llevan a tener hoy un ingreso nacional per cápita superior al nuestro, en algunos casos hasta dos veces y media mayor al nuestro, un nivel de empleo muy alto y una tasa de desempleo por debajo de la que caracteriza a nuestra economía.

Tomando esto como base, cuando en Puerto Rico se plantea que nuestra economía no puede generar empleo, la razón no puede ser que somos pequeños o que somos un mercado de consumidores muy limitado. Las razones son otras. En estos momentos nuestro País tiene la oportunidad de incorporarse directamente a la corriente del comercio internacional a través del Puerto de las Américas. Como hemos dicho en tantas ocasiones, el Puerto de las Américas posiciona a Puerto Rico como un nuevo jugador en el mercado de distribución y logística a nivel global, como un moderno puerto para servir rutas internacionales.

El modelo de desarrollo que queremos para el Puerto de las Américas, supone que nos insertemos en las rutas marítimas que mueven mercancía desde, y hacia, distintos puntos en el globo. Este movimiento de mercancía en sí mismo, genera un sinnúmero de actividades que promueven el establecimiento de empresas internacionales en nuestro territorio. Pero no es sólo eso. En esta región estamos muy concientes que el verdadero beneficio que podemos obtener es que empresarios de nuestro País, puedan ofrecer múltiples servicios en las áreas de logística y distribución, y que además, aprovechen esa ventana al mundo para exportar productos a nuevos destinos que se irán estableciendo.

En ese sentido estaríamos estimulando la atracción de capital externo pero también estaríamos fortaleciendo el desarrollo del capital nacional, eslabonando ambas actividades. Estaríamos expandiendo nuestro mercado de sólo cuatro (4) millones de consumidores y estaríamos diversificando nuestra cartera de clientes mediante la exportación. El Puerto de las Américas, como ven, representa un instrumento para la atracción de capital externo, un vehículo para exportar nuestros productos a múltiples mercados alrededor del mundo y un mecanismo para estimular actividad económica nueva en el País. Hace poco, un industrial de la región me preguntaba por qué los barcos o las demás empresas internacionales van a interesarse en este Puerto si en Santo Domingo lo pueden hacer más barato. Sobre ésto es importante señalar que cuando las empresas internacionales van a establecerse a Singapur, alrededor de su puerto, no van buscando mano de obra barata.  Cuando las empresas se ubican allí van buscando eficiencia en productividad y en su cadena de suministro y éstos elementos aportan más a la rentabilidad de la empresa que el peso que representa el costo adicional de la mano de obra. Singapur, como país, ha sabido potenciar sus limitados recursos de manera extraordinaria, y nos debe servir de ejemplo.

A través de las páginas del libro Soberanías Exitosas podrán ver cómo seis países, todos soberanos, han manejado las limitaciones que representa tener un mercado de consumidores pequeño o un territorio con recursos modestos. Lo han hecho, fundamentalmente, integrándose al mercado global, vendiendo sus productos o servicios al resto del mundo y educando a su población para que aumente su potencial creativo y su capacidad para vencer cualquier limitación. Los invito a todos a leer minuciosamente este interesante libro.

Muchas gracias.

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