Agricultura, Medioambiente

Límites

“Sucede un imprevisto, cualquier cosa que impida que lleguen furgones durante cierto tiempo, y aquí nos comemos los unos a los otros”

Por Mayra Montero

Parece que se está gestando una auténtica “venta especial”, como decir, un baratillo de tierras cultivables en Puerto Rico. Los posibles compradores -amigos y contribuyentes poderosos estarían avisados desde hace meses. A la sombra, y con los billetes en la mano, simplemente esperan que les den luz verde para adquirir esos terrenos tan valiosos, cubrirlos de cemento y negarlos para siempre al sustento, a la alimentación.

Cuando nos vengamos a dar cuenta, miles y miles de cuerdas con potencial agrícola, que no están protegidas porque a ningún gobierno le ha interesado protegerlas, estarán destinadas a otros usos. Si hasta hace un par de años teníamos una pálida esperanza de que en Puerto Rico se pudiera producir, algún día, el 50 por ciento de lo que consumimos -jamás el 70 o el 80 por ciento como en otros países- ahora el panorama es peor.

El Secretario del Departamento de Agricultura -que ya es ironía- quiere poner a la venta esos terrenos para “cuadrar ” el presupuesto y cubrir gastos recurrentes. Es una jugada gravísima. Abrir las compuertas de ese modo para vender las tierras cultivables es desintegrar por completo cualquier concepto elemental (sensato) de planificación futura.

En la actualidad, importamos más del 85 por ciento de lo que consumimos. Eso nos hace tan y tan vulnerables, que habría que vivir con los dedos cruzados para que no ocurra nada.

Sucede un imprevisto -un conflicto regional, un problema serio con los abastos de petróleo o con el transporte-, cualquier cosa que impida que lleguen furgones durante cierto tiempo, y aquí nos comemos los unos a los otros. No porque seamos los primeros salvajes en la línea de fuego, sino porque, contrario a los países que son capaces de autoabastecerse, en Puerto Rico los supermercados quedarían arrasados en cuestión de horas.

Nos faltaría de todo, hasta una triste yautía para hervir.

La mayoría de los países de América Latina caminan en otra dirección. La Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, que es la FAO, el Banco Mundial y otros organismos internacionales, urgen constantemente a los gobiernos para que conserven las tierras cultivables, ofrezcan incentivos para trabajarlas y las mantengan en las mejores condiciones. Los cerebros de la Agricultura local, que hoy tienen tanta prisa por deshacerse de las tierras que necesitamos para sobrevivir, deberían leer el último informe de la FAO, Perspectivas de Cosechas y Situación Alimentaria. Los precios de los alimentos básicos han subido y seguirán subiendo. El peligro de no planificar, de no poder abastecernos aunque sea en una proporción modesta, no es sólo que ocurra una catástrofe. La FAO advierte sobre la demanda feroz que se cierne sobre el mundo. Naciones que se están fortaleciendo económicamente -territorios sobrepoblados como India o China saldrán cada vez más al mercado para comprar todo lo que se mueva. Y lo que no se mueva, pero que alimente, lo comprarán también. El día que vayamos a comprarles plátanos a los dominicanos, y nos digan que tenemos que pagar tres veces lo que pagábamos el año anterior, porque resulta que hicieron un contrato con los chinos, que lo quieren todo, a ver qué vamos a comer. Y lo mismo con la carne que exporta Nicaragua o Costa Rica. O con el café de Colombia. O con las papas, de donde quiera que vengan las papas.

No hay que soñar con tener trato preferencial. No tienen por qué darnos prioridad a nosotros, que andamos presumiendo de urbanizaciones y centros comerciales, pero que no hemos sabido cuidar la tierra cultivable ni elegir gobiernos que se preocupen un ápice de hacerlo. Hacen cónclaves los países centroamericanos para tratar el tema; se reúnen los caribeños, intercambian todos ellos impresiones con Estados Unidos.

Presenta el Banco Mundial sus números, los presenta la FAO, y Puerto Rico ausente, ajeno a todo, sin tomar en cuenta nada de eso, pero sin que nadie nos tome en cuenta tampoco.

Para colmo, basta echar una ojeada a la composición de las “juntas de gobierno” que trazan la política en la Administración de Terrenos o la Autoridad de Tierras, para que se nos pongan los pelos de punta. Hay nombrecitos nefastos, pero no hay un solo nombre de un académico serio, que haya trabajado el tema de las tierras cultivables; no hay un agrónomo con una bien ganada fama de defensor del patrimonio; ni un biólogo, ni un planificador en quien se pueda confiar y que lo demuestre con su trayectoria.

Tendrían los periódicos que indagar, a toda costa, cuáles son las tierras que van a vender, dónde están ubicadas, y quiénes y por cuánto las van a comprar. No se puede perder de vista ese proceso. Y como han dicho que lo hacen para cubrir gastos recurrentes (que recurrirán sin duda el año próximo), pues seguirán vendiendo como si tal cosa. Hasta las isletas de las avenidas. Lo que se les ponga al frente. No hay límites, ya lo sabemos .

Compartir

Comentarios:

  • jerdc
  • March 3rd, 2010

Por Jaime E. Rivera Di Cristina, Contador.

Nuevamente, no entiendo como l@s puertorriqueñ@s votan cada cuatro años por partidos políticos que tal parece que lo único que siembran son residencias y urbanizaciones. Que alguien me explique la razón de por que darle un voto a un partido político que no tenga un plan para que Puerto Rico comience a sembrar y así cultivar comida y basicamente alimentarse por sí mismo.

You must be logged in to post a comment.