Soberanía frente al colonialismo

Un país Bonsái

“Desde la época de los galeones hasta el día de hoy dos imperios han ido podando nuestras ramas y no nos han permitido crecer. Tanto nos hemos acostumbrado -quinientos dieciséis años no es cáscara de coco- que hace tiempo que somos nosotros mismos los que nos podamos las ramas para no crecer”

Por:  Silverio Pérez
La senadora Evelyn Vázquez ha hecho una gran aportación a la literatura política puertorriqueña: el realismo trágico. Gabriel García Márquez debe estar preocupado. Sus expresiones, las de la senadora, son metafóricas y como tal pueden prestarse a malas interpretaciones. Cuando dijo que había que buscar los galeones españoles en las profundidades del mar para resolver nuestros problemas económicos con esos tesoros escondidos realmente se refería a la necesidad de zambullirnos en las profundidades de nuestro problema económico que data desde la colonia en los tiempos de España. También, como diría Maripili, esa otra filósofa puertorriqueña, se malinterpretó cuando incluyó a Washington junto a los Estados Unidos en un listado de países. Realmente quiso significar cómo la metrópolis estadounidense funciona enajenada del resto de la nación, como si fuera un país, en cuanto a la toma de decisiones. Mucho menos se entendió cuando explicando su votación en un proyecto de ley dijo: “me abstuve, o sea, que estoy en contra”. Confieso que a esa aseveración no le he encontrado explicación así que me abstengo, pero no me opongo.

El realismo trágico de la senadora del distrito de Mayagüez logró su máxima expresión cuando se lanzó de pecho a apoyar una actividad de los que cultivan árboles Bonsái y propuso con ellos una marcha por la paz. ¿Qué rayos tienen que ver los Bonsái con la paz? Nuevamente Evelyn nos da cátedra de lo que es esconder un mensaje profundo detrás de una aparente tonta propuesta. He aquí el mensaje: no habrá paz en nuestra isla mientras seamos un país Bonsái. Estoy totalmente de acuerdo con la senadora.

Desde la época de los galeones hasta el día de hoy dos imperios han ido podando nuestras ramas y no nos han permitido crecer. Tanto nos hemos acostumbrado -quinientos dieciséis años no es cáscara de coco- que hace tiempo que somos nosotros mismos los que nos podamos las ramas para no crecer.

En este país Bonsái los grandes problemas se tratan con soluciones enanas. La criminalidad se pretende solucionar, o por lo menos detener, con mil policías adicionales. Las raíces de la violencia y en particular de la criminalidad han sido estudiadas a la saciedad. Las soluciones están escritas, sugeridas, sometidas y propuestas pero caen en los oídos de políticos Bonsái cuyo único horizonte son las próximas elecciones.

Hace años que el Dr. José Vargas Vidot con su proyecto Iniciativa Comunitaria ha estado teniendo éxito con una visión salubrista, humanitaria y compasiva del problema de la droga adicción, la prostitución y la deambulancia pero lo que recibe de entidades gubernamentales de este país Bonsái son impedimentos para realizar su labor.

La dependencia de un sector mayoritario de nuestra población de ayudas gubernamentales es semillero de indolencia, de pérdida de autoestima y creatividad. Pero el político Bonsái ve en la autogestión un peligro a su poder de manipulación y por eso pretenden desarticular proyectos como el del Caño Martín Peña. Los ochenta millones que se le van a dar a la Policía tendrían un efecto inmensamente mayor en contra de la criminalidad en manos del Fideicomiso de la Tierra, creando vivienda, escuelas, áreas recreativas y facilidades de salud para los marginados.

En nuestro país Bonsái se le pide al pueblo que se apriete el cinturón por la crisis económica pero los legisladores siguen disfrutando de viajes, dietas, autos lujosos y se premia a ex asesores de campaña con contratos multimillonarios.

En nuestro país Bonsái se invierte más dinero en un preso que en un estudiante. ¿Habrá ejemplo de mentalidad más pequeña que esa?

En nuestro país Bonsái las aseguradoras determinan las medicinas que los médicos pueden recetarle a sus pacientes y el tiempo que éstos pueden estar en un hospital y cabildean tenazmente, en contra de un seguro de Salud Universal como el que propone el presidente Barck Obama.

En nuestro país Bonsái la pelea chiquita entre partidos y dentro de los mismos partidos es la orden del día porque impera el individualismo y el sálvese el que pueda ya que no se trabaja en un proyecto de país que nos una como pueblo. Por eso cualquiera que sea capaz de disparatar consistentemente puede ser legislador dentro de esta realidad trágica de un país Bonsái.

El momento ha llegado para que dejemos de ser Bonsái y nos encaminemos a ser un país soberano al que no se le poden sus poderes para crecer como los otros pueblos del mundo.

Compartir

Comentarios:

You must be logged in to post a comment.