Economía, Sistema de tributación

Ahora es distinto

“Hoy, lejos de lo que ha sido el discurso del miedo a la independencia y su alegación de ruina económica, la independencia es la única fórmula política que le da al pueblo de Puerto Rico la total libertad de escoger entre todas las opciones económicas existentes y futuras para el desarrollo del país”

Por:  Carlos Gallisá

A lo largo de nuestra historia colonial bajo Estados Unidos la campaña de miedo contra la independencia ha estado montada principalmente sobre lo económico y la ciudadanía americana. Uno de los más conocidos traficantes de este miedo, Luis Muñoz Marín, llegó a decir en una ocasión quemas “Si se le concediera la independencia a Puerto Rico sin ninguna concesión económica dentro de cinco años los puertorriqueños morirían físicamente” (El Mundo, 8 de mayo de 1945).

Para ese año 1945, Muñoz y el Partido Popular se embarcaban en el proyecto de industrializar a Puerto Rico bajo el programa de Fomento conocido como Operación Manos a la Obra y traducido en Estados Unidos como Operation Bootstrap. El programa se asentaba sobre la importancia de capital estadounidense atraído por bajos salarios y exención contributiva. Pero había un tercer pilar que según el PPD era imprescindible para el éxito y que cambió el rumbo a la independencia que en ese entonces contaba con el respaldo mayoritario del pueblo puertorriqueño. Muñoz y compañía concluyeron que la industrialización solo era posible con la libre entrada al mercado estadounidense de los productos manufacturados en Puerto Rico. De esa conclusión viene la elevación del llamado “mercado común” a ser algo intocable en aquellos años. Todo se tenía que subordinar al “mercado común”, incluyendo la independencia del país que según ellos no permitía la entrada a Estados Unidos de nuestros productos libre del pago de aranceles tarifarios.

Así las cosas, conforme a la prédica de Muñoz y el PPD solo la colonia y la estadidad garantizaban el “mercado común”. Y ya sabemos el camino que escogió el PPD. Desde el 1945 en que el PPD tomó su decisión para “salvar” la industrialización, hasta nuestros días, nos hemos tenido que “chupar” 64 años de coloniaje. Ese es el precio que hemos pagado como pueblo por una industrialización que fracasó pocos años después de comenzada.

La Operación Manos a la Obra nunca produjo los empleos que necesitaba el país. Ni tan siquiera pudo producir los que se perdieron al abandonarse la agricultura. En su época de esplendor, la década del 50, la emigración masiva de cerca de medio millón de puertorriqueños a Estados Unidos, fue un factor de más peso en el crecimiento económico de aquellos años que el programa industrial. Hace ya varios años ese programa es un cadáver sin sepultar, a pesar de la respiración artificial que le dio la Sección 936 del código de Rentas Internas Federal, derogada ya totalmente desde el 2006.

Hoy hay unas nuevas facilidades. El “mercado común” con Estados Unidos no es exclusivo de la colonia, lo tienen decenas de países mediante convenios y tratados comerciales que son la ley y la norma que prevalece en el comercio internacional moderno. Ya el rechazo a la independencia por la pérdida de entrada libre al mercado de Estados Unidos no tiene validez alguna, si es que alguna vez lo tuvo.

Hoy es al revés. Lo único que puede desarrollar y sostener un programa industrial en Puerto Rico es la independencia. Esto es así debido a que eliminadas las corporaciones 936, el atractivo contributivo para el capital estadounidense es operar bajo la Sección 901, en lo que se conoce como corporaciones foráneas. Todas las corporaciones 936 que han permanecido en la Isla operan hoy como corporaciones foráneas bajo la Sección 901 del código contributivo federal. Lo pueden hacer porque Puerto Rico para efectos contributivos de Estados Unidos es un país extranjero.

Al igual que sucedió con las 936, la enorme evasión contributiva  de estas corporaciones foráneas ha provocado que hoy se encuentren bajo estudios en el Congreso tres proyectos de ley para enmendar la Sección 901 de la ley federal. A diferencia de la 936 no se propone la eliminación ya que siempre se necesita reglamentar las corporaciones estadounidenses que operan fuera de Estados Unidos.

Ahora el juego es distinto. Lo único que garantiza la operación de las corporaciones 901 en Puerto Rico es la independencia. Bajo la estadidad no pueden operar y bajo el ELA es posible la eliminación por ser territorio de Estados Unidos y estar sujeto a legislación federal. Bajo un Puerto Rico independiente estaríamos fuera del alcance del Congreso. Estas corporaciones 901 tienen la ventaja de retener las ganancias obtenidas fuera de Estados Unidos y no pagar contribuciones hasta que repatrien esas ganancias a suelo estadounidense. Puerto Rico hoy está expuesto a que le cambien su clasificación de territorio extranjero para fines contributivos. Si esto sucediera es inevitable el cierre de las corporaciones 901 que operan aquí, y que son prácticamente todas las empresas extranjeras establecidas en la Isla. Es claro, entonces, que la independencia es la única garantía para la estabilidad de la industria manufacturera que tenemos y el desarrollo económico del país.

Hoy, lejos de lo que ha sido el discurso del miedo a la independencia y su alegación de ruina económica, la independencia es la única fórmula política que le da al pueblo de Puerto Rico la total libertad de escoger entre todas las opciones económicas existentes y futuras para el desarrollo del país. En este momento de crisis, ya hemos visto como la única salida del gobierno anexionista operando bajo la colonia es ir a Washington a buscar fondos federales. La solución del gobierno penepé es el plan económico de Obama. Para el PPD la solución es la misma. En fin de cuentas, bajo el ELA y la estadidad la solución es más fondos federales, más dependencia. Y ya sabemos los estragos sociales que ha provocado esa dependencia con solo la mitad de la fuerza trabajadora viviendo de su trabajo.

El otro gran mito de los traficantes del miedo a la independencia y su imposibilidad económica, la pérdida de fondos federales, es tema para una próxima columna. Luego le corresponde el turno a la ciudadanía americana.

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Comentarios:

  • MarcosMR
  • July 9th, 2009

Lo felicito por su columna y estoy de acuerdo en que se ha mitificado para mal nuestro potencial económico bajo la soberanía. Por otro lado, me gustaría contribuir con unas notas:

El proceso de desindustrialización en Puerto Rico está muy adelantado y es muy difícil que, aún con poderes soberanos, volvamos a una economía basada principalmente en manufactura. Entre las razones por esto se encuentran los costos de energía, mano de obra y transportación en la Isla. Otros países que tienen costos muchos más bajos en estas áreas, están más cerca de grandes centros poblacionales y/o tienen leyes ambientales más laxas, (muchos en Asia, pero Irlanda también) mantendrían una ventaja significativa en la competencia por la manufactura transnacional. Algunos de estos factores se podrían mejorar (como bajar el costo de la energía), pero no creo que hay muchas personas que quieran vivir en un país con salarios más bajos ni leyes ambientales más laxas.

En mi humilde opinión, el camino económico a caminar debe ser el de fortalecer los cimientos de la economía, asegurando mayor autosuficiencia económica con energía renovable, seguridad alimenticia produciendo más en la agricultura, diversificación del comercio internacional con nuestros vecinos y produciendo servicios de calidad, entre otros importantes. La sección 901 del código de rentas internas federal no nos ayudará mucho en esta tarea, nos toca a nosotros construir el nuevo proyecto de país. De hecho, la administración actual del gobierno federal busca terminar con las leyes y reglamentos que permiten que compañías estadounidenses muevan sus operaciones a países foráneos y no paguen impuestos. La 901 será una de las medidas que tratarán de derrocar.

  • Gabriel
  • April 8th, 2010

Serie de preguntas, debido a que es fácil opinar sobre resoluciones sin tener planes concretos:

¿Seguridad alimenticia proviniendo de qué? Propónga entonces cuales cultivos se pueden producir en Puerto Rico en cantidades suficientes para alimentar a una población de ~4 millones de habitantes, y más tomando en consideración cuan urbanizada está la mayor parte de la costa norte, posiblemente la región más fértil del país.

Establecer energía renovable es imperativo, es cierto, y en gran parte se debe a que tenemos el equivalente del monocultivo en cuanto a la producción de energía se refiere (petróleo). En esto estoy de acuerdo, y se puede establecer un plan efectivo. Gente para planificar eso no falta. Pero sobra la gente corrupta que puede exprimir ese proyecto para su bienestar personal. La corrupión podría ser considerada parte de nuestro “patrimonio cultural”.

¿Comercio internacional? ¿Qué produce Puerto Rico que podría serle atractivo a otros países de la región? Ahora mismo no se me ocurre nada. La mayor parte del atractivo que tenemos como punto de intercambio y comercio es nuestra relación especial (la de comercio, obviando otras relaciones especiales) con Estados Unidos.

No hacemos manufactura por changuería. Tenemos un estándar de vida inflado, por el que apenas hemos sudado. Ni una gota.

Comentario final: Puerto Rico nunca ha sido una entidad soberana, a menos que consideres que una confederación de cacicazgos sea una entidad soberana.

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