Soberanía frente al colonialismo

El Futuro del Estadolibrismo en Puerto Rico

“La descolonización nos introduce dignamente al siglo XXI y así podemos descubrir el mundo y convertirnos en un modelo de una soberanía exitosa”.

Discurso con motivo de la Conmemoración del Natalicio del Dr. Antonio Fernós Isern

Fundación Educativa Dr. Antonio Fernós Isern

Facultad de Derecho – Universidad Interamericana

6 de mayo de 2009

El Futuro del Estadolibrismo en Puerto Rico
Por: Ángel Collado Schwarz
Historiador, Comunicador

Para poder discutir el futuro del estadolibrismo en Puerto Rico, tenemos que estudiar sus raíces: cuándo, cómo y por qué surgió el Estado Libre Asociado; cuál es el trasfondo y en qué contexto histórico es que surge. Debe investigarse objetivamente y sin apasionamientos, pues sólo así puede evaluarse su desarrollo y futuro… sobre cimientos
reales y no metafóricos. El momento histórico en el siglo XXI así lo requiere.

La primera vez que oficialmente se discute el término de Estado Libre Asociado en la Metrópoli es el 19 de enero de 1922 cuando el congresista Philip Campbell (R-Kansas), presenta el proyecto HR 9995 que crea “the Associated Free State of Porto Rico”. El senador William King (D-Utah), del Comité de Territorios y Asuntos Insulares, presentó
el proyecto S 3137 con las mismas especificaciones.

Estos proyectos no fueron iniciativa de la Metrópoli. Fueron presentados tras las gestiones de Antonio R. Barceló y Miguel Guerra Mondragón. El 11 de febrero de 1922, en la Asamblea General del Partido Unión de Puerto Rico, presidida por Antonio R.  Barceló, se integró la creación del Estado Libre Asociado de Puerto Rico a su programa
de partido. Ese estado libre asociado era un proyecto autonomista que disponía la elección popular de las dos Cámaras Legislativas, las cuales, al constituirse, elegirían al gobernador de Puerto Rico, quien a su vez nombraría a los jueces del Tribunal Supremo y a los miembros del gabinete. Se aumentaría a dos comisionados residentes en
Washington y el presidente de Estados Unidos nombraría a un comisionado de Estados Unidos en Puerto Rico con facultades para supervisar y suspender medidas legislativas que afectaran los derechos de la soberanía estadounidense en Puerto Rico.

El diario The New York Times reseñó la historia bajo el título: “Porto Rican Autonomy Provided in New Bill – Measure Sponsored by Unionist Party Includes Resident United States Commissioner”. Para ese momento, todavía prevalecía el nombre que nos habían impuesto: Porto Rico. El proyecto recibió la oposición del elemento radical independentista del Partido Unionista. El Partido Republicano, bajo el liderato de José Tous Soto, también se opuso a él porque no definía una norma conducente al Estado clásico de la Unión Estadounidense.

El proyecto, de todas formas, no tenía futuro pues no fue una iniciativa estadounidense, sino puertorriqueña. Aunque Puerto Rico era administrado por un gobernador civil estadounidense nombrado por el presidente de Estados Unidos, Puerto Rico eraresponsabilidad del Departamento de Guerra, lo cual dramatizaba la prioridad militar de
la ocupación estadounidense de su territorio.  Nada trascendental sucedería en Puerto Rico sin la anuencia de las Fuerzas Armadas estadounidenses.

La depresión económica de 1929 y la Segunda Guerra Mundial que le siguió pospusieron en la Metrópoli la discusión seria sobre el futuro político de su “territorio no incorporadoque pertenece a pero no es parte de Estados Unidos”, según reza la doctrina establecida para los Casos Insulares por el Tribunal Supremo de Estados Unidos1 y prevaleciente aún en nuestros días.  En agosto de 1941, antes que Estados Unidos interviniese en la Segunda Guerra Mundial, el presidente Franklin D. Roosevelt en reunión con el ministro británico Winston Churchill en la bahía Argentia en Terranova acuerdan la Carta del Atlántico que lanza el concepto de un mundo descolonizado y el final de los viejos imperios europeos.

Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, comienza a escalar lo que se conocería como la Guerra Fría. Es en esos momentos cuando nuevamente el senador Millard Tydings presenta un proyecto de independencia para Puerto Rico en 1945. El Departamento de Guerra se opuso al proyecto y recomendó que se mantuviera el status actual. Sin embargo, ese mismo año utilizaron el concepto de Commonwealth of Puerto Rico (versión inglesa del ELA, Estado Libre Asociado) en documentos del Joint Chiefs of Staff. O sea, ocho años antes de la creación del ELA, los militares ya estaban definiendo el nuevo status de Puerto Rico, otorgando un grado de autonomía y omitiendo la discusión de una posible independencia para Puerto Rico2.

En 1948, cónsono con los deseos de las Fuerzas Armadas, el PPD se opuso abiertamente a la independencia y a la estadidad abogando por la continuidad de la relación existente con Estados Unidos hasta que la isla estuviera en una situación económica favorable que le permitiera pedir la independencia o la estadidad3. El poderoso “Chief of Staff” de la Casa Blanca y ex gobernador de Puerto Rico, el almirante William D. Leahy, el 17 de julio de 1948, en una carta al vicealmirante Daniel Barbey, comentó sobre la posición de Muñoz Marín lo siguiente:

He [Muñoz Marín] used the fundamental basis for solution of the insular problem that I have advocated for many years…. It is my personal opinion that the general welfare of the people of Puerto Rico would be maintained by preserving the present form of government…4.

Luego de que Muñoz Marín se convirtiera en el primer gobernador electo de Puerto Rico, el Office of Naval Intelligence comenta en un informe del 22 de noviembre de 1948 que Muñoz Marín trascendía el PPD y no había líder que le hiciera sombra. Su atractivo entre los trabajadores urbanos y rurales rozaba la veneración, según el informe, y sus liderazgo e influencia entre el pueblo no tenían paralelismos con los de cualquier otro político en el hemisferio. Más aún, si Muñoz Marín respaldara la independencia, el pueblo la aceptaría. “In summary, it seems safe to assume that Muñoz Marín will not advocate independence for some time, and as a result, there will be no strong demand for independence in the near future,” concluye el informe.5.

En resumen, la investigación histórica nos refleja que el status de Puerto Rico sólo evolucionó cuando la Metrópoli, particularmente las Fuerzas Armadas, así lo determinaron. El Estado Libre Asociado, aunque fue planteado originalmente por el Partido Unión de Puerto Rico en 1922, no surgió como opción real hasta que la Marina
de Guerra comenzó a gestar las modificaciones del status colonial una vez concluida la Segunda Guerra Mundial.

Si bien el Partido Popular y su liderato fueron bien intencionados con el lanzamiento del nuevo status, igual sirvieron de instrumentos para ejecutar los planes de la Metrópoli de modificar el status colonial para dar la apariencia de cumplir con la Carta del Atlántico.  Durante su presidencia, Harry S. Truman prestó atención a Puerto Rico, y las reformas que se implantaron estuvieron estrechamente ligadas a los acontecimientos de la Guerra Fría y a la tendencia descolonizadora en el mundo. Truman tenía que hacer ajustes a la política estadounidense en Puerto Rico, ya que era insostenible en el mundo de la posguerra el modelo de colonia clásica que se estableció luego de 1898.

Estados Unidos  debía lograr y comunicar unos logros simbólicos que convirtieran a Puerto Rico en una vitrina para el resto del mundo, particularmente para su contrincante, el bloque soviético. Se trataba de proveer de cierto grado de gobierno propio en etapas: primero un gobernador puertorriqueño, luego un gobernador electo, culminando en una nueva constitución con mayor grado de gobierno propio. La modernización política tuvo su sustento y contrapartida en la modernización económica y social de Puerto Rico, enmarcada en un sistema capitalista con una fuerte inversión de capital privado como contrapeso a la opción del bloque comunista. El período en que se gestaron estos cambios se caracterizó por un rápido crecimiento económico. Por otro lado, la Guerra Fría implicó una revaloración simultánea de la importancia de Puerto Rico como bastión militar y como centro de inteligencia.

La Revolución de 1950, instigada por el Partido Nacionalista repudiando las nuevas reformas políticas, recibió amplia cubierta en los medios de comunicación alrededor del mundo. Todas las embajadas estadounidenses enviaron a Washington informes sobre la cobertura periodística en sus respectivos países, lo cual confirma la preocupación de la
metrópoli en cuanto a su imagen internacional. El propio Muñoz Marín admitió que si no hubiera sido por la participación del FBI, la magnitud de la Revolución de 1950 habría sido mayor. 6 La creación del Estado Libre Asociado responde a las siguiente razones: Truman necesitaba responder a la llamada de descolonización enmarcada en la Carta del Atlántico y en la ONU; la Marina quería mantener la soberanía sobre Puerto Rico y evitar la estadidad y la independencia; la Revolución de 1950 subrayó el carácter colonial de la relación de Estados Unidos con Puerto Rico, lo cual afectó la imagen de Estados Unidos internacionalmente. No hubo la intención de cambiar el status colonial ni la soberanía del Congreso sobre Puerto Rico, ni de parte de Estados Unidos ni de parte Puerto Rico. Sin
embargo, como hemos señalado, los cambios tuvieron un valor simbólico importante y ampliaron en algunos aspectos los espacios de gobierno propio. Truman estableció el Estado Libre Asociado, el cual con todas sus imperfecciones, fue un primer paso hacia la soberanía.

En un memorándum del Militar Intelligence Division se menciona que el propio Muñoz Marín se valía ante el Congreso de argumentos de la Guerra Fría en su esfuerzo por conseguir respaldo para la nueva constitución: “He [Muñoz Marín] also believed that granting a constitution to Puerto Rico would add to the stature of the United States in the eyes of the colonial world and would deprive communist propaganda of a major selling point”7.

Con la Ley 600 de 1950, aprobada por el Congreso y Truman, se procuraba enmendar la Ley Jones para darle a Puerto Rico una constitución. Esta modificación no significaba que la Ley Jones desaparecería, sino que algunas de sus disposiciones serían revisadas. La ley adoptaría el nuevo nombre de Ley de Relaciones Federales, y tendría que ser aprobada en un referéndum por el pueblo de Puerto Rico. La ley se formularía “dentro de la naturaleza de un pacto”. Sin embargo, la constitución de Puerto Rico, la cual sería redactada por una Convención Constituyente y luego aprobada por el pueblo puertorriqueño, tendría que ser aprobada por el Congreso y el Presidente. Este último
requisito constituye una de las incongruencias mostradas en el ejercicio de reconocer la capacidad de los puertorriqueños para adoptar su propia constitución. La exigencia de ser validada por un Congreso y un Presidente no elegidos por el pueblo de Puerto Rico, perpetuaba una relación entre desiguales y abonaba a la permanencia de la condición colonial. El propio Muñoz Marín señala que “el principio de pacto es lo que borra el carácter colonial…si no lo fuera, el proceso [de la Constitución] hubiera sido meramente de consentimiento colonial”8. Al no existir dicho pacto, no se borra el carácter colonial según pronunció el propio Muñoz Marín.

La Constitución creaba un cuerpo político llamado Estado Libre Asociado de Puerto Rico. No obstante, para no provocar un conflicto en la Metrópoli, y en una estrategia tergiversadora y engañosa, en inglés se le llamó “Commonwealth of Puerto Rico”. El juego de doble nominación originaría una serie de problemas que prevalecen hasta nuestros días9. El rechazo del Congreso a aprobar la Constitución del ELA ya aprobada en un referéndum por el pueblo de Puerto Rico y aceptada por el presidente Truman refleja uno de los momentos más dramáticos de la relación entre Puerto Rico y Estados Unidos. Fue una de las ocasiones en que más diáfanamente el Congreso ha ejercitado los poderes plenarios sobre su territorio sin importarle el pensar de los ciudadanos. Su posición fue
arbitraria al no aprobar la Carta de Derechos (sección 20), la cual contenía disposiciones de la Carta de Derechos de la ONU, y al forzar la convocatoria de una asamblea constituyente para revisar la Constitución, de acuerdo con lo dispuesto por el Congreso, y someterla nuevamente a un referéndum.

Luís Muñoz Marín estaba muy afectado y frustrado con la actitud del Congreso en cuanto a la sección 20. En una carta personal y confidencial al comisionado residente en Washington, el Dr. Antonio Fernós Isern, el 18 de abril de 1952, le confiesa su angustia ante el proceso: “Procuraré no estar en este estado de ánimo cuando llegue. Pero, realmente, es parte de toda esta angustia el que se espere– y de buena fe paternalista –que una Constitución certificada por el pueblo de Puerto Rico, necesite argumentarse como se argumenta una petición. Lo único que excusa el actuar ante tan ilógica motivación es que mientras más pronto se salga de esta combinación de nudos y de nubes, mejor será”10.
El prominente jurista y miembro de la Convención Constituyente, José Trías Monge, expresa en su monumental obra La historia constitucional de Puerto Rico: La resolución, según aprobada, con su torpe rechazo de la sección 20,
representaba una humillación al pueblo de Puerto Rico y un deshonor para el pueblo de Estados Unidos, inspirador y suscriptor de la Carta de las Naciones Unidas y aun la propia Declaración Universal de los Derechos del Hombre, de donde se había extraído textualmente la disposición ofensora11.

La Convención Constituyente y el pueblo de Puerto Rico volvieron a aprobar la Constitución, esta vez enmendada por el Congreso de Estados Unidos. El Estado Libre Asociado de Puerto Rico se inauguró el 25 de julio de 1952, la misma fecha cuando los  estadounidenses invadieron la isla en 1898. Un día antes, el 24 de julio, Truman conmutó por cadena perpetua la sentencia de muerte a Oscar Collazo, el nacionalista que intentó asesinarlo. Esto fue basado en una recomendación de la oficial del Departamento de Estado, Muna Lee (primera esposa de Luis Muñoz Marín), quien entendía que en vista de los reclamos de los países latinoamericanos, la conmutación representaba una oportunidad para mejorar las relaciones con los países latinoamericanos. 12 El gobierno estadounidense utilizó desde el principio la nueva Constitución como un plan de relaciones públicas que amoldaba según el auditorio. En ocasiones, el nuevo status era casi como un estado federado; en otras, una nueva relación; pero para el Gobierno permanente continuaba siendo un territorio. Los siguientes textos ilustran estas diversas definiciones:

I think we have made great strides in public relations with all Latin America in the action which we have taken in Puerto Rico…the adoption of the Constitution which virtually gives Puerto Rico the status of a State in theUnion is a wonderful step in the right direction. Letter from Truman to Muñoz Marín – April 18, 195213.

The people of the United States and the people of Puerto Rico are entering into a new relationship that will serve as an inspiration to all who love freedom and hate tyranny…The Constitution of the Commonwealth of Puerto Rico is a proud document that embodies the best of our democratic heritage. Harry S. Truman Special Message to Congress Transmitting the Constitution of the Commonwealth of Puerto Rico – April 22, 195214.

I am pleased to report to you that with the establishment of the Commonwealth of Puerto Rico on July 25, 1952, the people of Puerto Rico have attained a full measure of self-government, consistent with Puerto Rico’s status as a territory of the United States. Letter from Acting Secretary of the Interior to Dean Acheson, Secretary of
State – October 9, 195215.

En 1953 en un informe del FBI a su director J. Edgar Hoover con motivo de la visita que le haría Muñoz Marín, se le proporciona la siguiente visión del nuevo status de Puerto Rico: …the Free Associated State of Puerto Rico is something entirely new in political organization…(it’s a ) political entity which is neither a state nor a commonwealth in the sense of the British Commonwealth of Nations nor an independent country… The number of people who really understand the status is very small16.

¿Cómo vamos a desarrollar un status que ni siquiera está bien definido? Es por eso que tenemos que basarnos en la única definición oficial de nuestro status, estipulada en 1922 por el Tribunal Supremo de la Metrópoli: un territorio no incorporado que pertenece a pero no es parte de los Estados Unidos. Tenemos que reconocer que como territorio, es el Congreso de Estados Unidos, según el Tratado de París y la Cláusula Territorial, el que tiene poderes plenarios sobre Puerto Rico. Más aún, debemos reconocer que el jefe de Estado de Puerto Rico es el presidente de Estados Unidos, quien no es electo por los puertorriqueños.

Como hemos mencionado anteriormente, el Estado Libre Asociado surgió en el contexto de la Guerra Fría, obedeciendo unas estrategias militares. Ese status quedó congelado hace cincuenta y siete años. En el transcurso de las décadas siguientes, concluyó la Guerra Fría, las Fuerzas Armadas prácticamente han abandonado Puerto Rico, se
derrumbó el modelo de desarrollo económico y la estructura social se ha ido desplomando aceleradamente.  Una colonia no se puede mejorarse dignamente porque el status colonial es uno indigno que no tiene cabida en el siglo XXI.

El único posible desarrollo digno del estadolibrismo es mediante la descolonización, según los principios esbozados en la Carta del Atlántico de 1941, endosados por los Estados Unidos y las Naciones Unidas. En aquellos momentos, el presidente Roosevelt presentaba a las Filipinas como su ejemplo de descolonización, pero convenientemente

obviaba el caso de Puerto Rico. Posteriormente, el presidente Truman confirmó la política descolonizadora de Estados Unidos y comentó: “We had done this in Cuba. We were about to do it in the Philippines, and this was also to be our aim in Puerto Rico”. 17 Es hora que Puerto Rico siga los pasos de descolonización que tomó Estados Unidos con las Filipinas.

Para que Puerto Rico pueda desarrollar dígnamente un modelo económico y social, necesita los poderes inherentes a la soberanía. Una vez alcanzado este derecho, se puede decidir su futuro político como país independiente o una libre asociación. Hay que rescatar esta discusión de los partidos políticos, los cuales la secuestran y ajustan a sus conveniencias partidistas, enmarcadas por mentes fijadas en obtener a corto plazo el triunfo de unas elecciones.

Tenemos que educar a nuestros ciudadanos sobre las ventajas de alcanzar la soberanía para Puerto Rico. No puede seguirse confundiendo al pueblo con conceptos demagógicos como el ELA soberano, el perfeccionamiento del ELA, las dos soberanías, pactos entre iguales, interpretaciones de semánticas, déficits democráticos, y el mejor de los dos mundos. El momento histórico requiere definiciones diáfanas y precisas.

Hay que cambiar el discurso de que la soberanía es igual a pobreza; es todo lo contrario, son muchos los casos de países soberanos de escala similar o más pequeños que Puerto Rico que han alcanzado un nivel de prosperidad social y económica muy por encima de Puerto Rico.  Estados Unidos ha sido claro respecto a que la estadidad está disponible para todos los puertorriqueños, pero no para Puerto Rico. Tenemos que educar y concientizar a los Estados Unidos sobre la situación y las opciones reales de la nación puertorriqueña. Tenemos que cambiar nuestro rol de mendigos por uno de ciudadanos dignos dispuestos a lograr la prosperidad económica y social.

El desarrollo del Estado Libre Asociado tiene un solo derrotero digno: la descolonización, reclamar nuestro derecho de soberanía, que no pertenezcamos a nadie, que sólo el pueblo tenga poderes plenarios sobre sí mismo y que podamos elegir un jefe de estado y en ese marco establezcamos un proyecto de país con dignidad, desarrollo,
prosperidad económica y una alta calidad de vida en alianzas y amistad con Estados Unidos, la Unión Europea, China y el resto del mundo.

Estados Unidos es nuestro vecino y amigo y seguirán siéndolo, ya que allí tenemos a cientos de miles de hermanos puertorriqueños. Puerto Rico necesita poder establecer un modelo económico basado en la creación de empleos y no en el endeudamiento y la dependencia. No podemos estar sujetos a determinaciones de un gobierno extranjero no electo por los puertorriqueños, lo cual contradice los principios básicos de la democracia.

Necesitamos un nuevo contrato social para establecer una sociedad saludable, próspera, con una alta calidad de vida. Necesitamos poder establecer los contratos comerciales y culturales que más beneficien al país. Necesitamos determinar quién entra y sale de nuestro país. Necesitamos resolver el apremiante problema de la salud mental y no
limitarnos al modelo de Estados Unidos que tiene la incidencia más alta de enfermedades mentales en el mundo.

La descolonización nos introduce dignamente al siglo XXI y así podemos descubrir el mundo y convertirnos en un modelo de una soberanía exitosa.

1 Rivera Ramos, Efrén: The Legal Construction of Identity: The Judicial and Social Legacy of American
Colonialism in Puerto Rico. American Psychological Association, Washington, D.C., 2001, págs. 114, 128.

2 Rodríguez Beruff, Jorge. “Strategic Military Interests and Puerto Rican Self-determination” en Rodríguez
Beruff, Jorge and García Muñiz, Humberto (Eds.). Security Problems and Policies in the Post-Cold War
Caribbean. Macmillan Press, Suffolk, 1996, pág. 158.

3 Intelligence Report from Dist. Intel. Officer, Navy Department, Office of Chief of Naval Operations,
Puerto Rico- Elections Held on 2 November, 1948, prepared on 22 November, 1948. IFI No. 3143.0300.
RG 38 Records of the Chief of Naval Operations, Office of Naval Intelligence, Monograph Files,
Caribbean 1945-55, Puerto Rico, Box 15. National Archives, College Park, MD.

4 Correspondencia del vice almirante Daniel E. Barbey al almirante de la flota William D. Leahy el 17 de julio de 1948. Wisconsin Historical Society, Manuscript Section, William D. Leahy Papers, Box 3.

5 Intelligence Report from Dist. Intell. Officer, Navy Department, Office of Chief of Naval Operations,
Puerto Rico- Elections Held on 2 November, 1948, prepared on 22 November, 1948. IFI No. 3143.0300.
RG 38 Records of the Chief of Naval Operations, Office of Naval Intelligence, Monograph Files,
Caribbean 1945-55, Puerto Rico, Box 15. National Archives, College Park, MD.

6 Memorando al NSC de James S. Lay, secretario ejecutivo, el 23 de enero de 1951 sobre The Recent
Outbreak of Violence by Puerto Rican Nationals. RG 59 Department of State, Puerto Rico. National
Archives, College Park, MD.

7 “Memorando de MID- Mr. Mackay a Mr. Miller- March 14, 1950.” RG 59 General Records of the State Department. Bureau of Inter-American Affairs National Archives, College Park, MD.

8 Correspondencia de Luis Muñoz Marín a Antonio Fernós Isern el 4 de abril de 1952. Archivos de la Fundación Luis Muñoz Marín, Sección V- LMM Gobernador de PR, Serie 2- Correspondencia Particular- Sub Serie- Fernós Isern, Antonio, Cartapacio -162F (1952).

9 Trías Monge, José. Puerto Rico: Las penas de la colonia más antigua del mundo. Op. cit. págs. 143-145.

10 Correspondencia de Luis Muñoz Marín a A. Fernós Isern el 18 de abril de 1952. Archivos de la
Fundación Luis Muñoz Marín, Sección V- LMM Gobernador de PR, Serie 2- Correspondencia Particular- Sub Serie- Fernós Isern, Antonio, Cartapacio -162F (1952).

11 Trías Monge, José. La historia constitucional de Puerto Rico – Vol. III. Editorial de la Universidad de
Puerto Rico, Barcelona, 1982, págs. 297-298.

12 “Memorando de Mr. Nunn a Mr. Miller – July 9, 1952.” RG 59 General Records of the Department of
State. Under Secretary of State for Latin America Files, National Archives, College Park, MD.

13 “Correspondencia de Truman a Muñoz Marín – April 18, 1952”. Papers of Harry S. Truman, Puerto Rico
File, Harry S. Truman Library.

14 “Special Message to the Congress Transmitting the Constitution of the Commonwealth of Puerto Rico-
104 – April 22, 1952.” Public Papers of Harry S. Truman. Harry S. Truman Library.

15 Correspondencia del Secretario del Interior en funciones al Secretario de Estado – 9 de october de 1952.
RG 59 General Records of the Department of State, Office of Dependent Area Affairs. National Archives,
College Park, MD.

16 Informe interno del FBI al director J. Edgar Hoover con motivo de la visita-reunión de Muñoz Marín el 8
de mayo de 1953. FBI Files on Puertorricans, www.pr-secretfiles.net., Luis Muñoz Marín, File #100-5745,
Section 2.

17 Truman, Harry S. Memoirs by Harry S. Truman: Year of Decisions- Vol. I. Doubleday & Co., Garden
City, New York, 1955, pág. 275.

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