Soberanía frente al colonialismo

Defender lo indefendible

Por  Ángel Collado Schwarz,  Historiador y Comunicador

El Partido Popular Democrático cayó en la trampa que le tendió  hábilmente su principal opositor, el Partido Nuevo Progresista.

Tras haberse opuesto a la legislación del plebiscito, el PPD decidió participar respaldando el “Sí”,  defendiendo el territorio no incorporado que pertenece a, pero no es parte de Estados Unidos, sujeto a la cláusula territorial de la Constitución estadounidense, la cual le otorga poderes plenarios al Congreso sobre Puerto Rico.

Decir que un voto por el “Sí” es un voto contra Fortuño es confundir y tergiversar los hechos. Conlleva una maniobra de irracionalidad y un torcimiento mental pretender que el electorado vote “Sí” para decir “No”.   Esto no es lo mismo que votar en concreto por “ninguna de las anteriores”.

El  voto por el PPD  proveniente de la mayoría de los no afiliados e indecisos  es un voto anti-incumbente, o sea, un voto de protesta contra el PNP.  Estirar ese argumento para validar el territorio es menospreciar la inteligencia de los electores.

Pero más patético aún es defender esta posición basada en una encuesta de Peter Hart.

Primero, el futuro y la visión de un país no pueden establecerse basado en encuestas.  El uso que le dan los líderes visionarios es como herramienta para auscultar el sentir de un entrevistado en un momento dado y poder implementar las estrategias trazadas.

Para Luís Muñoz Marín, cuya primera experiencia con encuestas fue para el plebiscito de 1967, las encuestas servían para validar sus opiniones.

Segundo, las contestaciones de las encuestas son resultado de la forma como se redacta  la pregunta. La misma pregunta redactada de otra forma puede dar resultados distintos.

El decano de los consultores políticos, Joe Napolitan, siempre criticaba cuando los encuestadores no se limitaban a ejecutar y resumir encuestas, sino que también incursionaban en analizar los resultados ignorando otros aspectos políticos.

Y tercero, es muy arriesgado tomar decisiones basadas en resultados de encuestas porque estas no son infalibles.  Recordemos que aunque las encuestas de Peter Hart en 1991 reflejaban que el “Sí” ganaría el referéndum de ese año, el “No” ganó contundentemente.

El prominente jurista e ideólogo del Partido Popular Democrático, José Trías Monge, comentó: “Estos miedos retóricos, esta ansia de permanencia en un mundo cambiante es índice de desconfianza en la sabiduría de este pueblo,  entendible quizás a la luz de nuestra historia, pero no loable.  Es hora de dejar de tratar a este pueblo como a ente de escasas luces y enfermo de temores crónicos.  Los miedos no se amamantan, sino que se lucha por disiparlos”.

Es inconcebible pensar que personas que creen en la descolonización y más aún en la soberanía puedan votar por el “Sí” a favor de mantener el territorio no incorporado o colonia.

El fenecido alcalde soberanista, Willie Miranda Marín, decía que hay que pensar en las generaciones futuras y no limitarse a las próximas elecciones.

Para el PNP, el plebiscito, con el grito de guerra de la estadidad, provee el mecanismo para movilizar a  un sector de su electorado decepcionado con la ejecutoria del gobierno de Fortuño.  Su principal objetivo es que vayan a las urnas a votar por la estadidad con la esperanza de que, una vez movilizado, eviten la victoria de un PPD que defiende la colonia.

La posición del PPD de validar la colonia desanima peligrosamente a los electores que podrían votar por el único partido con posibilidades de derrotar el gobierno de Fortuño.  Un voto por el “Sí” es un anacronismo histórico y un viraje al pasado.

El PPD tiene sólo dos opciones para minimizar la encerrona del plebiscito: invalidar la papeleta o respaldar el “No” con el ELA Soberano.

El PPD podría encontrarse en un escenario donde gane las elecciones simultáneamente con un triunfo del “No” y  la estadidad  en un plebiscito validado por ellos.

26 de marzo del 2012.

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