Agricultura, Economía

Educación e I+D frente a Agricultura

Bruselas quiere financiar parte del gasto para 2014-2020 con una tasa a la banca

Por Andreu Missé. Publicado por El País

Bruselas ha dado el disparo de salida a la batalla de presupuesto que ocupará buena parte de los debates europeos de los próximos dos años. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, ha presentado esta semana el Marco Financiero Plurianual para el periodo 2014-2020, que prevé un gasto de 1,025 billones de euros para los siete años. Los objetivos fundamentales son priorizar la investigación, la educación y la red de infraestructuras europeas a costa de la agricultura. Desde el lado de los ingresos se pretende establecer dos nuevas fuentes de recursos; un IVA modernizado y una tasa sobre las transacciones financieras.

La primera constatación que salta a la vista es que la Unión, con 500 millones de habitantes, cuenta con “presupuesto relativamente pequeño de solo el 1%”, como señala Barroso. El presupuesto de este año es de 140.000 millones frente a los 6,3 billones que administran los 27 Estados. Los recursos públicos de los Estados son, pues, 45 veces mayores que los que gestionan la Unión.

En un entorno de austeridad marcado por la crisis Bruselas ha optado por presentar un escenario presupuestario de contención del gasto. La realidad es que, aunque el gasto total excede los 976.000 millones del septenio actual, si se compara su peso en el PIB se aprecia que “decrece en términos reales”, según fuentes comunitarias. La evolución del gasto va del 1,12% del PIB de 2013 (último año de periodo actual) al 1,08% en 2014 y sigue descendiendo hasta terminar en el 1,03% de 2020. Con ello la Comisión ha intentado satisfacer al grupo países encabezados por Reino Unido que, junto a Francia, Alemania, Holanda y Finlandia, exigían una estricta contención del gasto.

A pesar de ello, un portavoz del premier británico, David Cameron, contestó inmediatamente las cifras calificando la propuesta de “no realista” y advirtiendo de que “la UE ha de tomar las mismas medidas que deben tomar los Gobiernos nacionales para reducir los déficits”. El presupuesto de la UE no tiene déficit por exigencia del Tratado. También el ministro de Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle, expresó su oposición a la propuesta por considerar que la cifra de gasto prevista va más allá de lo “soportable”. Igualmente, Dinamarca y Suecia han estimado excesiva la cifra de partida.

La propuesta comunitaria ha sido mejor recibida en el Parlamento Europeo que ya había anticipado ciertas condiciones. El presidente de la Comisión de Presupuestos de la Eurocámara, Alain Lamassoure, ha destacado que la propuesta “tiene el mérito de recoger las principales prioridades del Parlamento. Gastar mejor en lo que Europa necesita y ahorrar en lo demás”. Lamassoure propone abrir un debate público tan amplio como sea posible a través de una Conferencia Financiera Europea que incorpore plenamente a los parlamentos nacionales”. En su resolución del pasado 8 de junio el parlamento exigió un aumento de los recursos del nuevo Marco Financiero Plurianual de, al menos, el 5%.

Para conciliar las demandas de los parlamentarios, la Comisión ha incluido una serie de partidas al margen del Marco Financiero Plurianual como la Reserva de Ayuda de Emergencia, el Fondo Europeo de Solidaridad, el ITER y el Fondo Europeo de Adaptación a la Mundialización, entre otros, que ascienden a 58.000 millones. Con estos gastos adicionales, el gasto total según la Comisión, se eleva a 1,083 billones, es decir el 1,11% de la Renta Nacional Bruta, (RNB).

En la nueva estructura de gastos destaca el fuerte aumento de la partida de Investigación e Innovación hasta los 80.000 millones para todo el periodo, lo que supone un incremento del 46%. Más significativo aún es la subida de los recursos para educación que totalizan unos 15.200 millones tras crecer un 68%. “Estos fondos serán muy importantes para modernizar la calidad de Enseñanza, fomentando la movilidad de alumnos y profesores a través de la UE, a través de consorcios y los programas existentes”, señala Xavier Prats, director general ajunto de Educación y Cultura del Ejecutivo comunitario.

En el campo de las infraestructuras, se destinarán unos 40.000 millones de euros a la Connecting Europe Facility, que en cierta medida recuerda los planes de infraestructuras de Jacques Delors, que persiguen potenciar las conexiones europeas. Esta nueva reordenación de gasto implicará un repliegue de la Agricultura, la gran partida de gasto de la UE que pasará de representar el 40% del gasto actual a poco más del 33% en 2020.

Además de la distribución de los recursos, las polémicas más ásperas se producirán en las nuevas fuentes de ingresos: el IVA modernizado y la Tasa sobre las Transacciones Financieras, que en conjunto podrían aportar hasta 60.000 millones anuales, según el comisario de Presupuestos y Programación, Janusz Lewandowski. El comisario de Fiscalidad y lucha contra el fraude, Algirdas Semeta, ha indicado que los tipos de interés en la Tasas sobre las Transacciones Financieras, serían muy bajos (0,1% para las acciones) y (0,01%) para los productos derivados. En total se podrían recaudar 31.500 millones y hasta 54.000 si se incluyen las operaciones con divisas, lo que según Semeta podría ayudar a reducir la especulación y las órdenes bursátiles automáticas por ordenador (high frecuency trading). El propósito de la introducción de las nuevas fuentes de ingresos es sustituir el sistema actual, en que un 75% de los fondos proceden de los Estados en función del PIB y que conduce a la guerra de reproches permanente de los saldos netos.

En este ámbito, otro foco de disputas será la pretensión de la sustitución del llamado cheque británico, instaurado a exigencias de Margaret Thatcher, en 1984, para compensar su elevada contribución y escasos fondos agrícolas, por otro sistema compensatorio más objetivo que se aplicará también a otros países.

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