Soberanía frente al colonialismo

Un Fortuño rojo

Por Silverio Pérez

Joven, buena gente, bien parecido y conservador. Así se describía a Luis Fortuño cuando se perfilaba como el candidato del Partido Nuevo Progresista para las pasadas elecciones. Así también se describe a Alejandro García Padilla cuando ya es el candidato del Partido Popular para las elecciones del 2012. “Hay que votar por él para sacarnos de encima a Aníbal”, decía la voz del pueblo que se volcó en las urnas a favor de Fortuño. Y Aníbal fue sacado de la Fortaleza. Hay que votar por Alejandro para sacarnos a Fortuño de encima. Así dicen los que pretenden que caigamos, otra vez, en el juego que llevamos jugando por cuatro décadas: quítate tú pa’ ponerme yo. ¿Y el país? Cuesta abajo. Principio básico: si haces lo mismo, obtendrás los mismos resultados.

Ambos partidos son tan parecidos que los dos ex gobernadores del PNP, Carlos Romero Barceló y Pedro Rosselló no apoyaron en primera instancia a Fortuño tal y como Aníbal Acevedo Vilá y Sila Calderón no lo han hecho con García Padilla. En ambos partidos el segmento ideológico fuerte, los estadistas de línea dura en el PNP y los soberanistas dentro del PPD, aunque a regañadientes, terminaron alineándose con el candidato escogido, simplemente para ganar las próximas elecciones y administrar el diezmado presupuesto de la colonia. ¿Y el país? Cuesta abajo. Si no hacemos algo distinto no tendremos resultados distintos.

Alejandro llega para ser la figura principal de un Partido Popular que a sus setenta y tres de años se le ve viejo, cansado y con esclerosis múltiple. Viejo al fin, se ha vuelto más y más conservador y pretende ser una copia roja del derechismo azul que nos ha gobernado por los pasados tres años. La conclusión a la que ha llegado el nuevo liderato del PPD es: si Fortuño ganó siendo derechista seamos más derechistas que Fortuño para ver si ganamos. De ahí que García Padilla haya tildado a Lolita Lebrón y a los nacionalistas de terroristas pero se niegue a calificar como terrorismo el bombardeo a la ciudad de San Juan por las escuadras estadounidenses ocurrido el 12 de mayo de 1898 donde murieron 5 civiles y 38 resultaron heridos.

Por eso también Alejandro dice que Puerto Rico no es una colonia. Si a un médico le llevan un paciente con un ataque cardiaco y le diagnostica simplemente una arritmia los resultados van a ser fatales. ¿Cómo García Padilla va a ser la solución para nuestros males cuando ni tan siquiera puede diagnosticar el problema básico del paciente que pretende curar? Fortuño ha gobernado para sus empresarios. A García Padilla ya se le ve rodeado de personajes nefastos, los “usual suspects”, que vienen a ser la versión roja de los guaynabitos azules.

Fortuño ha aplastado sin piedad a la oposición. García Padilla ha preferido guardar silencio ante los atropellos del gobernante para no molestar a aquellos conservadores a los que ahora le pedirá el voto. Pero ya su Comisionado Electoral, Nicolás Gautier, ha dado señales claras de cómo pretenden lidiar con la disidencia. Ha iniciado una ofensiva para intimidar a los miles de populares que le ha dado su endoso al Movimiento Unión Soberanista, con llamadas amenazantes, hostigamiento telefónico e interfiriendo con el proceso de inscripción del MUS. Si eso lo hace desde la oposición ya podemos imaginar lo que haría desde el poder.

Los males de Puerto Rico no aguantan más el jueguito del quítate tú pa’ ponerme yo sin un Proyecto de País que responda a la incontrolable criminalidad, al deterioro social y a la caída libre de nuestra economía. Los tres partidos tradicionales que han estado en ese juego por los pasados cuarenta y tres años han probado que no son la solución a nuestros males. Tenemos que decidirnos de una vez y por todas a cambiar ese juego político. Por cobardía de unos y por conveniencia de otros no nos podemos hacer de la vista larga. Un Fortuño rojo no es la solución.

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Comentarios:

Se le atribuye a Albert Einstein la siguiente proposición: “Locura: haciendo la misma cosa una y otra vez y esperar resultados diferentes.” Hace mucho tiempo que la puertorriqueñez y la locura son sinonimias.

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