Economía, Soberanía frente al colonialismo

La ruta hacia el desarrollo

Economista asegura que Puerto Rico parece alejarse de las coordenadas que lo llevarán hacia la recuperación económica

Por Francisco A. Catalá Oliveras / Economista.  Publicado por El Nuevo Día el 19 de septiembre de 2010

¿Va Puerto Rico por buen camino? Bastaría con citar varios indicadores socioeconómicos o algunos titulares de la prensa para apercibirse que la contestación obligada es no.

Este país se encuentra cada vez más alejado de las coordenadas que se deben utilizar para trazar una ruta de verdadero desarrollo que, por un lado, amplíe la producción de bienes y, por otro lado, reduzca la generación de males.

El camino está marcado por el resquebrajamiento institucional, desde las escuelas y la Universidad de Puerto Rico hasta los servicios de salud y los sistemas de seguridad social, desde el andamiaje valorativo de la sociedad hasta las normas que rigen el servicio público. No hay mejor fórmula que ésta para garantizar el deterioro de la base productiva de bienes y el enriquecimiento de la fuente generadora de males.

Recientemente la Comisión de Crecimiento y Desarrollo del Banco Mundial, presidida por Michael Spence, premio Nobel de Economía del año 2001, publicó un informe que resume sus investigaciones en torno al reto del crecimiento alto y sostenido. Para transitar del crecimiento al desarrollo se postula inclusividad: igualdad de oportunidades e ingresos y protección de los efectos desplazadores provocados por los cambios estructurales.

Necesario para el crecimento

Dicho informe explica el crecimiento económico en función de una serie de factores que pueden resumirse en cinco: vinculación a la economía global, estabilidad macroeconómica, altos niveles de ahorro, utilización estratégica de la inversión directa externa y gobierno efectivo.

Los vínculos con la economía global se orientan por la diversificación y el equilibrio en el intercambio comercial y en las fuentes de inversión. Pero no se agotan allí. Resulta crucial el enriquecimiento cultural, es decir, acceso a información y a nuevo conocimiento.

A la diversificación de vínculos con la economía global se suma la estabilidad macroeconómica. Ésta significa bajos niveles de inflación, altos niveles de empleo, presupuestos sin excesos deficitarios, balance manejable de la cuenta corriente y valoración apropiada del tipo de cambio.

La tercera característica común a todas las economías de alto crecimiento y desarrollo es el elevado nivel de ahorro, con tasas del 25% del Producto Interno Bruto o más. A éstas se vincula el financiamiento de la actividad de inversión.

Inversión

La inversión directa externa no es generalmente la fracción mayor de la totalidad de la inversión. Su importancia no radica eminentemente en el relajamiento de una restricción de las inversiones, sino en su uso estratégico para importar conocimiento y tecnología y para vincularse a las diversas redes de los mercados internacionales.

Cuando está ausente dicho uso estratégico cabe la lapidaria advertencia del economista Dani Rodrik: “…subsidiar inversionistas extranjeros es una política estúpida ya que transfiere ingresos de los contribuyentes del país pobre a los bolsillos de los accionistas del país rico sin beneficio compensatorio.”

Gobierno efectivo

El quinto factor que la Comisión del Banco Mundial encontró como central en la explicación del crecimiento económico es contar con un gobierno efectivo que garantice inversión sostenida en infraestructura, salud y educación. Pero se trata de mucho más que esto. La desigualdad y la exclusión no son tolerables.

Al gobierno le corresponde garantizar la igualdad y la inclusión por la sencilla razón que éstas no son mercancías que el mercado sea capaz de proveer. Michael Spence recalca que, independientemente de los diversos sistemas de gobierno, uno de los principales hallazgos de la Comisión fue que si el liderato político actúa movido por intereses personales o en función de intereses de grupos particulares no se puede generar desarrollo.

Cuando se contrastan los hallazgos y recomendaciones de este informe con el caso de Puerto Rico es forzoso concluir que se ha tomado el rumbo equivocado. En su informe Michael Spence recalca que para encaminarse por la vía del desarrollo es necesaria la unidad nacional y la articulación de un consenso político que permita ejecución de estrategias de largo plazo. Nada más lejos de la experiencia puertorriqueña.

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